Javier Biardeau

Carta a Toby Valderrama Por: Javier Biardeau

Miércoles, 24 de Febrero de 2016 10:11 am



Estimado Toby Valderrama: A pesar de las diferencias que ambos reconocemos en nuestros planteamientos sobre el proceso bolivariano, que pueden ser leídas y escuchadas por quienes puedan hacer un serio ejercicio de investigación; debo agradecer de antemano su consideración en colocar mi nombre en la palestra pública en diferentes instancias que usted considera imprescindibles para hacer frente al “Manejo de Crisis” del Gobierno Popular del Presidente Bolivariano Nicolás Maduro.

Conocida su trayectoria política de militancia, de investigación en el campo de la ideología socialista, de comunicación política y concientización, de implicación en la defensa de la obra revolucionaria del Che, de firme defensa de la revolución cubana y de permanente apoyo al Presidente Chávez en diferentes espacios de reconocida presencia en la opinión pública tales como: Un Grano de Maíz, Revolución o Muerte, los escritos del equipo “Antonio Aponte” y la escuela “El Arado y el Mar”, consideró pertinente plantearle que sea precisamente usted uno de cuadros políticos indispensables para asumir posiciones de influencia y tareas de dirección ideológica, sobremanera si está convocado el Congreso de la Patria y si de lucha contra corrientes ideológicas fundamentadas, afines o cercanas a la “socialdemocracia reformista” se trata en el ámbito de diferentes niveles de dirección del proceso bolivariano, en sus tres ámbitos de acción política: Gobierno, vanguardia política y organizaciones de masas.

En un artículo publicado el día 13/07/2015 “Dos medidas desesperadas para salvar la revolución” usted le plantea al Presidente Maduro:

“Convoque un Estado Mayor Ideológico de la Revolución, con los que están de acuerdo en todo, pero también y principalmente con los que disienten, óiganse las críticas. Estúdiese dónde se erró el camino, dónde falló la teoría. Diseñen una nueva estrategia, renueve los equipos de dirección. Convóquese, entre otros, a Giordani, a Luis Britto, a los hermanos Lazo, a Vladimir Acosta, a Vanessa Davies, a Julio Escalona, a José Vicente Rangel, a Maryclén Stelling, al General en Jefe Jacinto Pérez Arcay, a Javier Biardeau, a Atilio Borón, a Cristina González, a Néstor Kohan, a Roberto López Sánchez, a Manuel Cabieses, a Rubén Zardoya…

Estas medidas preliminares deben ser el inicio de un gran Golpe de Timón, de una gran rectificación que emocione, que devuelva la esperanza al mundo real, no al que habita en la torre de cristal. Háganle caso a José Vicente cuando les dice, valiente, que se abran al país, les está diciendo que tomen el pulso a la situación, que se bajen de la torre de cristal, que agarren el toro por los cuernos, que se enfrenten a la realidad real.”

En un segundo artículo titulado Reconocer la “guerra económica” como “guerra psicológica” es un paso a la rectificación del 17-11-2015, usted plantea:

“Debe formarse un Estado Mayor para la emergencia psicológica que se declare en sesión permanente, que funcione como un tanque pensante y de coordinación contra la guerra psicóloga, qué están esperando para formarlo; debe tener un alto grado de independencia, no es un organismo para adular, es para criticar duro, única manera de corregir; debe ver los ataques del enemigo, pero también las profundas fallas del gobierno donde el adversario se apoya. Convoquen, por ejemplo, a Heriberto González, Atilio Boron, Luis Britto, Vanessa Davies, Fernando Martínez Heredia, James Petras, Javier Biardeau, Néstor Kohan, Roy Chaderton, Cristina González, Iroel Sánchez, coordinados por Jorge Rodríguez.

Todo debe comenzar por una profunda, sentida, sincera autocrítica del gobierno, reconocer los errores teóricos cometidos, las fallas en la elaboración de la estrategia. Convocar a la masa para un periodo de rectificación que signifique un relanzamiento de la Revolución. De esa manera, sólo de esa manera, el gobierno se situará en posición ventajosa, dejará el terreno donde el enemigo es fuerte, comenzará la recuperación de las posiciones abandonadas y el fantasma de la derrota se alejará.”

Finalmente, en un artículo publicado el día 5 de enero de 2016 titulado “Convóquese un secretariado chavista de emergencia”, también usted vuelve a colocar mí nombre en una selección de posibles nominados para tareas que solo cuadros políticos que reúnan los criterios de trayectoria histórica de lucha, solidez moral, experiencia política, consistencia ideológica y que cuenten con equipos de apoyo políticos pueden asumir:

“El tiempo apremia, el capitalismo de la MUD tiene una dirección, se nutre de los tanques pensantes internacionales, cuenta con respaldo militar, tiene claro sus planes, los valores que estimula, está en ofensiva. El Socialismo debe recomponer su dirección, salir del marasmo, exponer un plan de emergencia. Comencemos por rescatar la credibilidad, la pasión. Es necesario, para ya, esta noche, en cadena nacional, un Secretariado de Emergencia Chavista, presidido, claro está, por el Presidente Maduro, los nombres están allí: Diosdado, Adán, María Gabriela, Julio Escalona, Castro Soteldo, Rafael Ramirez, Alí Rodríguez, Giordani, Jaua, Gonzalo Gómez, Mario Silva, Biardeau. Este Secretariado, en sesión permanente, debe dictar medidas políticas en cuestión de horas, que rescaten la queribilidad, la credibilidad, que den la sensación de dirección, de comando, formar cuerpos asesores ad honoren. Debe dirigirse a la nación con un manifiesto de autocrítica y señalamiento del nuevo rumbo. Ahora sí, convocarnos al rescate de Chávez.”

Creo que son de tal envergadura y profundidad las medidas que usted propone, que sería deseable que fuese usted en persona uno de los responsables directos y centro de influencia determinante de tales instancias como los que usted menciona: “Estado Mayor ideológico de la Revolución”, “Estado Mayor de Emergencia para enfrentar la guerra psicológica” o “Secretariado Chavista de Emergencia”.

Mis modestas contribuciones al debate están dirigidas a un muy pequeño ámbito de influencia en el clima de opinión sobre el proyecto bolivariano para intentar lograr avances sustantivos en una posibilidad histórica de avance de fuerzas democráticas, contra-hegemónicas, populares, bajo un horizonte anti-imperial y anticapitalistas que pocas veces se abren en la historia de los pueblos; hecho posible por la acción política de Chávez hasta su fallecimiento, condiciones subjetivas que son generalmente cerradas por contra-ofensivas de carácter contra-revolucionario, que aprovechando debilidades y vulnerabilidades internas, intenta liquidarlas tal como puede ser informado por referencias históricas como el Golpe de Estado contra Joao Goulart en Brasil, el Golpe contra Allende en Chile, el golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala, la invasión de los Marines en República Dominicana, la frustrada invasión en Bahía de Cochinos en Cuba, la experiencia de las Guerras de Baja Intensidad en Centroamérica (particularmente el caso Nicaragüense) y las más recientes acciones enmarcadas en los proyectos de “régimen change”, “guerras contra-insurgentes” o de “amplio espectro”.

Dado el dramático cuadro de incomprensión de las condiciones y factores que operan en el trasfondo de la crisis venezolana actual, creo que usted y su valiosos equipo de colaboradores puede ofrecer sus invalorables capacidades a la causa de la revolución bolivariana, sobremanera si se intenta un esfuerzo de reagrupamiento y recuperación de fuerzas bolivarianas erosionadas en los últimos años. Así mismo, sus esfuerzos en la articulación de una verdadera estructura de apoyo internacional para el proceso bolivariano, dado su comprobado compromiso por el internacionalismo revolucionario, también podrían ser decisivos en las actuales circunstancias.

Javier Biardeau R.

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