¿Tú qué opinas? Perreo refleja falta de educación sexual

Sábado, 27 de Febrero de 2016 11:09 am



A través de los medios audiovisuales se ha puesto de moda entre niños y jóvenes en países de América Latina el llamado baile del “perreo”, que se originó en los 90 en Puerto Rico. Consiste en movimientos de parejas, tríos y grupos que imitan diversas posiciones sexuales al ritmo de música como el reguetón. Estas formas provocativas y sensuales causan dolores de cabeza a los padres y diversión en los chamos.

Al respecto, la psicóloga social Ana María Aguirre, de la Asociación Civil de Planificación Familiar, Plafam, aclara que la sexualidad es parte de la vida, parte de la personalidad; sin embargo, señala que se ha erotizado demasiado cualquier gesto: “la música y el baile también enseñan a relacionarnos con nuestro cuerpo y con los demás. Este baile es particularmente ofensivo con las mujeres, se transmite la idea negativa de que ellas deben someterse y brindar placer al hombre”.

A Aguirre le preocupa que los chamos no tengan suficientes habilidades para protegerse de la presión que están viviendo de sus compañeros y otras personas de su entorno, así como “para ser críticos ante la información cargada de falsas creencias y tendentes a profundizar la desigualdad de género que suele llegarle por distintos medios”.

Asimismo, la licenciada Rosalba Ríos Bernal, con experiencia en educación sexual, afirma que este tipos de bailes convierten a los chamos en objetos de placer. “Esto se ve agravado por la deficiente educación sexual de nuestro sistema educativo y de nuestra sociedad”.

Para Aguirre, es urgente masificar una educación integral de la sexualidad de calidad, que enseñe a reconocer y respetar los derechos de los demás, ejercer sus propios derechos y tener una vida sexual, una paternidad y una maternidad responsable, saludable y voluntaria como lo indica el artículo 50 de la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y Adolescente.

Las expertas recomiendan a los adultos que en el caso particular de los bailes como el perreo y el reguetón, es importante que se promueva el diálogo con los hijos e hijas y que juntos analicen las implicaciones de las letras y las consecuencias de su práctica. “Analizar con ellos/as qué los anima a participar en estos bailes, siendo sinceros sobre lo que les preocupa, como por ejemplo la ligereza del sexo y la búsqueda del placer sexual sin control y sin prevención de las infecciones de transmisión sexual”, dijo la licenciada Ríos Bernal. Para saber más de Plafam acceder a www.plafam.org.ve.

Fuente: UN

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