Foto: Rafael Viloria

Experiencias para mejorar la crisis…! Por: Rafael Viloria

domingo, 6 de marzo de 2016 12:10 pm



El Gobierno Nacional acaba de tomar varias decisiones, entre ellas el Decreto Ley de Emergencia Nacional; emergencia ante la que hace desesperados esfuerzos promoviendo toda la cooperación pasible para abordar la crisis. El propio presidente la ha reconocido y aquí hay que recordar aquello de la “CRONICA de una muerte anunciada. Todos en el país lo sabían, decían, aseguraban por los medios pero el presidente y sus adláteres no lo querían aceptar o su conducta los obligaba a comportarse como los urogallos ciegos y sordos cuando están en situación de celo.

Lo cierto de todo es que la situación pasó de ser una gripe pasajera, a una enfermedad aguda, que pudiera traer consigo mismo, resultados de pronósticos reservados al análisis de altos conocedores en materia social, económica y política. A tal grado, ha llegado el afán de no querer oír y ver que ahora se ha decidido “decretar una emergencia económica nacional”, en ese orden. No es lo mismo tratar síntomas de “Virosis pasajera” que cualquier galeno puede recetar a tener que atender un asunto con claros síntomas de flagelo”; hay que disponer de altos conocimientos que impidan que la “Calamidad Pública, no termine por consumir la existencia integral humana y material; es decir un colapso social, económico y político.

El solo hecho de declarar una emergencia nacional, crispa los pelos, altera por completo el metabolismo, La situación obliga a plantearse ¿qué hacer?, ¿rezar?, pero como todas las cosas, además de la fe que nos acompaña, también depende del pueblo  que conforma los grandes universos sociales, también tenemos que hacer mucho esfuerzo para contribuir con la salida a tan nefasto flagelo que nos obliga a poner de manifiesto un conjunto de experiencias, que modestamente podrán encajar en el mejoramiento de la crisis, que en estos momentos nos azota a todos por igual.

Desde 1960, allá en Tacuato de la Península de Paraguaná del Estado Falcón, el entonces Padre José Elías Thielen sembró una semilla que al de venir de los años se ha convertido a lo largo y ancho de Venezuela en un Modelo Alternativo de Organización Social, Económico y Político.

56 años tenemos los cooperativistas venezolanos asumiendo la cooperación como forma de vida. Millones hemos encontrado en las cooperativas, organismos de integración regional y en su organismo nacional  Ceconave, la forma de desarrollar una verdadera economía social y solidaria. Nuestro cooperativismo bien pudiera poner de manifiesto en el marco de la crisis existente las experiencias por él desarrolladas.

No hay duda de que la crisis sería superada si ante ella concurren voluntades, disposiciones de querer construir el desarrollo de un proceso de organización social, económica en la promoción de servicios cooperativos a lo largo de toda Venezuela: salud, financieros, funerarios, transporte, agrícolas, ganaderas, piscícola, avícola, etc.

Las experiencias desarrolladas en el País, con resultados exitosos indican que bien pudiera contar con espacios en el contexto de los planes que tienen como norte  erradicar la crisis; quien está en situación grave no es el gobierno es el País. En consecuencia de lo que se trata no es distraerse en quien o quienes son o no son culpables. Se trata de abordar con firmeza la aciaga situación existente, adjudicar responsabilidad es un problema que habrá que resolver en paralelo a la crisis alimentaria, de salud, medicinas, seguridad.

El cooperativismo venezolano está signado por la providencia a ocupar espacios que deben conducir al país a ocupar los sitiales que la historia le ha reservado.

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