Guillermo Ortega: Otro intento

domingo, 13 de marzo de 2016 10:55 am



El Gobierno ha tratado en varias oportunidades de introducir flexibilidad en el mercado cambiario; lo trató de hacer con el Sicad 2 y también el Simadi. El presidente Maduro lo anunció hace unas semanas, y ahora sus ministros también hablan de otro esquema de flotación, aunque sin anunciar muchos detalles. Lamentablemente, cada vez que se hace este intento pareciera que priva un temor muy grande a la flotación y termina produciéndose otro esquema de racionamiento, lo cual alimenta el otro mercado cambiario, muy opaco, pero en el cual el acuerdo entre demandantes y oferentes termina siendo despejado por el precio. Siempre que se ha intentado pareciera que el temor es validar el precio que se forma en ese mercado, y la idea de la flotación se convierte en una caricatura. Ese miedo a flotar no es nuevo ni exclusivo del Gobierno, pero su consecuencia más directa es impedir la formación del precio, impide el descubrimiento de oferta privada, con lo cual el intento de flotación es simplemente una cola más para ponerse en dólares baratos.

En materia de régimen cambiario, básicamente existen dos alternativas: o usted fija el tipo de cambio y el Banco Central satisface toda la demanda a ese precio, o el precio se ajusta a cualquier variación del mercado. En Venezuela no hemos tenido un tipo de cambio fijo, sino un sistema de tipo de cambios múltiples, donde el Gobierno actúa con gran ingenuidad en el mercado paralelo, ofreciendo cantidades a precios fijos con la esperanza de que ello afecte la formación de precios en el mercado paralelo. Pareciera que ya debería haber algo de aprendizaje de los intentos anteriores.

¿Cómo debería funcionar un mercado cambiario con flexibilidad en la formación de precios? ¿Tendría que administrarlo alguien? Un mercado con libre flotación funciona con un principio básico, al precio de equilibrio no puede quedar demanda insatisfecha ni oferta no realizada. Eso significa que alguien dispuesto a pagar un precio más alto al precio de equilibrio no puede quedarse fuera. La forma como ese mercado cambiario puede organizarse es múltiple. Puede ser que se trate de un mercado primario o mayorista en el cual cada participante está obligado a intervenir con posturas de oferta y demanda, y el Banco Central simplemente actúa como un organizador. Se puede hacer bajo un mecanismo de subasta, con un precio de corte. Puede tratarse de mercados spot, con liquidación inmediata o con mercados a futuros. Pero también puede tratarse de un mercado totalmente descentralizado, en el cual los intermediarios tengan posición propia. Hay mucho que aprender de la experiencia en materia de mercados cambiarios, pero el principio básico de no demanda insatisfecha al precio de equilibrio debe mantenerse. Sistemáticamente, cada vez que se ha tratado de introducir algún principio de flotación se comete el error de no permitir que el mercado se despeje y quede demanda insatisfecha. Lo que termina ocurriendo es que se malgastan recursos valiosos en una cola que es administrada discrecionalmente y que no ofrece ningún incentivo para que entre oferta privada. Eso ocurrió en los dos intentos anteriores y volverá a suceder si se cometen los mismos errores. No hay mucho margen para equivocarse.

Fuente: 13-03-2011

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