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La economía del engaño Por: Guillermo Ortega

Domingo, 3 de Abril de 2016 12:55 pm



Un subsidio está diseñado para compensar un sector de la población que no se encuentra en condiciones de competir o de acceder a ciertos recursos. Por eso hay subsidios a personas, empresas, compensaciones directas o indirectas. En Venezuela, la transferencia más importante que realiza el gobierno es la que se origina en el subsidio cambiario. Aun con las recientes modificaciones, sigue representando cerca de nueve puntos del PIB, casi tres veces más alta que el gasto en pensiones.
Es un gran esfuerzo del gobierno, pero con resultados muy diferentes a los esperados. Uno de los objetivos del subsidio es que la población tenga acceso a bienes cuyos costos se formen alrededor de la tasa oficial. Sin embargo, hay una percepción generalizada de que los precios más bien están atados al dólar paralelo y que esa política no alcanza sus objetivos. ¿Por qué el subsidio cambiario es tan ineficiente? ¿Por qué los precios tienden a formarse más cerca del tipo de cambio paralelo que del tipo de cambio oficial? Uno pudiese adelantar muchas razones. Cierto que la cobertura del mercado oficial, sobre las transacciones que pasan por la cuenta corriente, básicamente transacciones de bienes y servicios era particularmente alta. Incluso un porcentaje también alto de las transacciones de capital eran cubiertas. Eso ha disminuido en el los últimos dos años hasta alcanzar menos de 40% de las transacciones que pasan por la cuenta corriente y menos de 5% de la cuenta de capital privado.
Esas son razones de peso que apuntan a la disminución de la cobertura del subsidio cambiario. Pero las razones del fracaso del subsidio cambiario, creo, están en otro grupo de factores. Generalmente, el diseño de las políticas publicas tiende a olvidar cómo interactúan con ellas los sujetos a las que están dirigidas. Usted puede poner un subsidio tratando de proteger a alguien, pero definiendo el precio de acceso a las divisas; con ello también va a crear una estructura de incentivos que debe considerarse. Los incentivos para engañar y burlar el control de cambio son tan grandes que se convierten en factores que corroen la eficacia del subsidio.
Dos pesos pesados en economía, Shiller y Akerlof, acaban de publicar un libro que puede parecer atractivo para aquellos que piensan que todo es producto de la especulación. La economía de la manipulación y el engaño. “Phishing for Phools”. Desde hace mucho, los economistas saben que la mano invisible es más un acto de fe. Muchas cosas pueden pasar para que el mercado no asigne recursos de manera eficiente. Algunas de esas cosas tienen que ver con cómo los agentes ordenan y evalúan algunas oportunidades para engañar y manipular a otros. Lo que ocurre con el control de cambio es un buen ejemplo de cómo la búsqueda del beneficio personal no conduce a un óptimo social. La estructura de incentivos alrededor del control de cambios genera muchas oportunidades para que los agentes pesquen oportunidades para engañar en casi todas las etapas, desde la importación hasta el menudeo. En muchos casos se trata de respuestas naturales a la estructura de incentivos presente. Los agentes maximizan oportunidades para manipular y el gobierno emplea enormes recursos con un subsidio muy ineficiente.
macroentorno@gmail.com

 

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