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112 no son suficientes Por: Carlos Valero

Martes, 5 de Abril de 2016 08:15 am



El 6D dimos un paso gigantesco en la consolidación del cambio político en Venezuela. Pero ese triunfo de la alternativa democrática, no garantiza por si solo que nuestro país salga del atolladero en el que se encuentra.
Según el estudio de la UCAB, UCV y USB, denominado Encuesta Sobre Condiciones de Vida (ENCOVI), 87% de los venezolanos afirma que sus ingresos no le alcanzan para comprar alimentos y más del 75% de la población se encuentra en condiciones de pobreza. Estos dos hechos bastarían para indicar la gravedad de la crisis social. Pero hay más.

Las políticas públicas del gobierno nos llevaron al primer lugar del mundo en inflación, escasez y desabastecimiento en el año 2015. Para el 2016, fuentes conservadoras como el Banco Mundial hablan de una inflación que pudiera superar el 700%. Una verdadera tragedia social que condena al pueblo a luchar para sobrevivir.

Esta debacle no afecta en lo más mínimo a una élite oficialista cuyo norte es aferrarse al poder para apoderarse de los recursos públicos, practicar un inmoral uso hedonista del poder y convertir a los ciudadanos en vasallos. Su lenguaje es el odio y su arma es la división. Le cierran todo espacio al entendimiento y rechazan la urgencia de una acción conjunta entre la Asamblea Nacional y el ejecutivo.

En el mundo al revés del dúo Maduro Cabello no existe la división de poderes, la prensa sustituye la información por la mensajería oficial y la ciudadanía queda reducida a espectadores pasivos de la acción del Estado.

Ese mundo, el del abuso del poder y el de su uso contra los intereses del país, está estallando. Un enorme y poderoso tinglado que se desmorona sin que el Viva Chávez y el Viva Maduro tengan algún sentido para pensar en un mejoramiento de las condiciones de vida de una población que está llegando a una situación límite.

Sin embargo, el país descontento y el de la protesta pequeña, pese a la enorme fuerza social que implica, no logra articularse en una estrategia de cambio. Es un desfase que nos reta y al cual tenemos que encontrarle una respuesta. Los diputados de la nueva Asamblea Nacional son una de las claves para hacer el click.

Hablando claro y en criollo, el régimen no ha tenido que enfrentar las manifestaciones masivas de calle como forma de expresión política o un repertorio de iniciativas que aceleren su debilitamiento.

Lo que está ocurriendo con este vacío debería anotarse como un éxito a favor del gobierno, aunque este no tenga responsabilidad en su existencia. Los datos de diversas encuestas nos hablan de niveles de insatisfacción por encima del 80%; percepción de la crisis económica más allá del 90%; rechazo a las políticas económicas del gobierno superiores al 80% y una cantidad cercana al 70% que dicen estar convencidas de la necesidad de un cambio de gobierno para resolver los problemas, entonces ¿por qué no hay millones de venezolanos en la calle solicitando la renuncia de Maduro, como ocurre en Brasil o en cualquier país que mostrase esos niveles de crisis y de insatisfacción?

La principal tarea de las fuerzas democráticas de cambio es adoptar una política acertada para cambiar esta situación de inamovilidad social y política, porque es la condición para que se avance en otro paso del cambio político en el corto plazo.

Maduro juega a que con el 20% de la población, el apoyo de la cúpula de las Fuerzas Armadas y el control del TSJ y el poder moral, puede seguir haciendo lo que le da la gana. Pero si los millones de venezolanos que están padeciendo la crisis, viendo cómo se evapora su futuro e inclusive su vida actual producto de una revolución cruel e inhumana, reaccionan y apoyan activamente la legalidad y legitimidad de las acciones que desde las fuerzas de cambio y de la Asamblea se están tomando para salir de las crisis, entonces va a comenzar la construcción de un nuevo país.

Sin pretender ser pesimista, cuando la gente desoye los llamados de apoyo popular a la MUD, implícitamente está alargando la agonía de Venezuela. Nuestra patria requiere que todos, estudiantes, gremios, amas de casa, ejecutivos, taxistas y hasta bachaqueros salgan a exigir ese país mejor. En la medida en que nos juntemos los millones que somos, reduciremos el riesgo potencial de violencia que promueven los sectores radicales y la cúpula del PSUV.

Parafraseando una novela colombiana, sin calle no hay paraíso.

Carlos Valero

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