Una nueva conexión entre Antoine Griezmann y Fernando Torres, ha mantenido este miércoles al Atlético de Madrid empatado a puntos con el líder, Barcelona, y con sus opciones intactas en la pelea por el título al imponerse al Athletic Club en San Mamés por 0-1.

Fue una acción aislada dentro de un partido en la línea de los últimos de ambos equipos en San Mámes, con los del Cholo Simeone superando a los de Ernesto Valverde en el marcador tras una infatigable lucha.

No obstante, el Atlético puso las ocasiones más claras, el gol, un disparo de Thomas Partey que dio en el palo, con Gorka Iraizoz caído en el suelo por un encontronazo con un compañero y dos clarísimas oportunidades finales.

El Athletic, que sigue quinto a pesar de la derrota y tiene Europa casi asegurada para la próxima temporada, puso el pundonor y el dominio, pero le faltaron recursos para hacer daño en la casi perfecta defensa colchonera. Si acaso, atemorizó un poco al esloveno Jan Oblak en los centros finales casi a la desesperada con Raúl García continuamente amenazando.

Pero al equipo bilbaíno le faltaba su goleador y talismán Aritz Aduriz y esa es mucha baja para el conjunto vasco en partidos de la exigencia ofensiva como el que le enfrentó al Atlético.

Comenzó el partido con los dos equipos dispuestos a no conceder nada en el aspecto defensivo, lo que mermaba sus intenciones ofensivas, que quedaban en segundo plano.

Sin que el Athletic se decidiera a lanzarse sobre el área y el Atlético siquiera se plantease montar una contra pasó más de media hora, sin ninguna ocasión y mucha más posesión bilbaína.