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¿Ha cambiado la altitud del Everest a causa del terremoto de Nepal?

Lunes, 25 de Abril de 2016 12:32 pm

National Geographic

El potente terremoto que sacudió Nepal el sábado 25 de abril causó con toda probabilidad cambios permanentes en la superficie de la Tierra y, según los científicos, es posible que haya variado levemente la altitud del Everest al alza… o a la baja.

Un equipo de geólogos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) trabaja en estos momentos para resolver la incógnita, pero para ello necesitan acceder a los datos de una estación de GPS próxima al Everest en un plazo de unos días, advierte Kenneth Hudnut, geofísico del USGS que estudia seísmos en la delegación del Servicio en Pasadena (California).

El desplazamiento vertical se prevé que sea de menos de 10 centímetros y el horizontal lo mismo

A partir de ese momento empezarán a grabarse datos nuevos que borrarán la información relativa al terremoto, de manera que se perderán los detalles de la magnitud del desplazamiento horizontal y vertical de la estación. En consecuencia, los geólogos trabajan a marchas forzadas para obtener financiación con la que alquilar horas de helicóptero o acoplar su misión a las iniciativas humanitarias ya programadas.

Mientras tanto Hudnut y sus colegas han estado analizando datos de satélite y sismológicos sobre la sacudida del 25 de abril, cuya magnitud se ha cifrado en 7,8 grados, para comprender mejor qué ocurrió y determinar las probabilidades de que vuelva a temblar la tierra. Los modelos preliminares, todavía por perfeccionar, sugieren que el Everest y el área circundante pueden haberse desplazado varios centímetros tanto en vertical como en horizontal, apunta Hudnut.

El dato concuerda con la estimación de James Jackson, geólogo de la Universidad de Cambridge. En el Everest «el desplazamiento vertical se prevé que sea de menos de 10 centímetros y el horizontal lo mismo», explica Jackson por correo electrónico.

Otro punto se desplazó dos centímetros hacia el norte, un centímetro hacia el este y cero en vertical, agrega Jackson. Esa ubicación, un punto del Tibet a 200 kilómetros al este del epicentro, quizás haya registrado desplazamientos similares a los del Everest, apunta.

El 29 de abril científicos europeos anunciaron que los datos de satélite preliminares sugieren que el Everest puede haber menguado unos 2,50 centímetros. En zonas más próximas a Katmandu el suelo puede haberse elevado hasta un metro, apuntan, aunque se necesitan ulteriores análisis.

Con lupa
Para examinar la situación más de cerca, Hudnut confía en poder acceder a los datos de una estación llamada SYBC, ubicada en un valle situado a menos de 30 kilómetros de la cumbre del Everest. Dado que la estación ya no transmite a causa del terremoto, los científicos tendrán que volar hasta ella para descargar los datos in situ. Si además los escaladores consiguiesen examinar la cima con unidades GPS de alta calidad, quizá podría obtenerse información adicional.

“Queremos saber si el terremoto ha aumentado la tensión acumulada de otras fallas de la zona, lo que podría traducirse en nuevas sacudidas” explican los científicos

«No queremos saber simplemente si el Everest ha crecido o menguado, sino comprender qué ha ocurrido con el planeta entero y esclarecer la dimensión científica del seísmo –dice Hudnut–. Por ejemplo, queremos saber si el terremoto ha aumentado la tensión acumulada de otras fallas de la zona, lo que podría traducirse en nuevas sacudidas».

Hudnut añade que la ciudad de Katmandu, más cercana al epicentro que el Everest y por ende devastada por el temblor, quizás haya registrado desplazamientos de hasta un metro. Jackson agrega que las rocas situadas a lo largo de la falla que discurre en las inmediaciones de la ciudad pueden haberse desplazado hasta tres metros.

Ello no significa que la ciudad se haya desplazado otro tanto, advierte Jackson, porque la deformación de la corteza terrestre es compleja e irregular. Sí puede significar que determinadas zonas del subsuelo, debajo de la ciudad o de sus inmediaciones, se hayan movido en relación a otras.

¿Hay que cambiar los mapas?
Al preguntarle si la posible modificación de la altitud del Everest conllevaría la actualización de los incontables productos cartográficos de National Geographic, el geógrafo de la Sociedad, Juan Valdés, responde que sigue de cerca la actualidad científica.

National Geographic no obtiene sus datos de una sola entidad científica, explica, sino que revisa datos recopilados por el mayor número de fuentes posible. En el caso del Everest, eso significa utilizar datos de agencias chinas, nepalíes y europeas, entre otras.

No sería la primera vez que un terremoto u otro evento geológico cambia los mapas de National Geographic, añade Valdés, desde movimientos del suelo causados por terremotos hasta nuevas islas creadas por volcanes. No parece probable que el movimiento registrado en Katmandu se aprecie a las resoluciones que manejan los mapas de la Sociedad, dice Valdés, pero habrá que esperar a comprobar qué ocurre con la altitud del Everest.

La última vez que Valdés registró una modificación significativa en la altitud de una montaña fue en enero de 2014, cuando un gigantesco desprendimiento de rocas ocurrido en Nueva Zelanda redujo la altitud del monte Cook de los 3.754 metros iniciales a 3.724, una diferencia de 30 metros.

El hecho de que las montañas más altas del mundo puedan menguar o crecer «demuestra hasta qué punto vivimos en un planeta dinámico», dice Valdés.

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