Foto: Un suricato acicala la cara de un cachorro. Este animal africano es una de las pocas especies conocidas que enseñan.

Animales que enseñan a sus hijos

Jueves, 12 de Mayo de 2016 03:01 pm

National Geographic

Los animales pueden enseñarnos muchas cosas de nosotros mismos. Tomemos el caso del chihuahueño, cuya valentía nos recuerda que debemos defendernos, incluso de adversarios más grandes.

Pero, ¿quién los enseña? Esa pregunta la planteó nuestro lector Jeremy Biome, y nos dimos a la tarea de buscar también “¿Cuáles son algunas cosas geniales que los animales enseñan a sus crías, así como unos a otros?”.

Los mejores de la clase

La enseñanza tiene criterios propios, los cuales incluyen mejorar destrezas a resultas del aprendizaje; el maestro solo puede modificar conductas con la participación del alumno; y un posible costo sin beneficio inmediato para el maestro.

Con base en estos estándares, han podido identificarse apenas unas pocas especies de maestros:

El charlatán bicolor, un ave endémica del sur de África, enseña a sus crías a asociar un “reclamo de ronroneo” con la obtención de comida. Otra ave, la ratona australiana azul o maluro soberbio, enseña a sus pajaritos una “contraseña” incluso antes de que salgan del huevo, la cual usarán más adelante para pedir comida.

Las hormigas europeas Temnothorax albipennis practican algo llamado carrera en tándem, en la cual una hormiga muestra a otra el camino hacia una nueva fuente de comida, y hasta reduce el paso para que la novata pueda seguirla y tomar nota de los puntos de referencia útiles.

Los suricatos africanos son tutores pacientes con sus cachorros, y les enseñan a tener cuidado al manipular escorpiones peligrosos, una de sus presas principales.

En 2006, Alex Thornton y Katherine McAufllife, de la Universidad de Cambridge, observaron suricatos adultos que llevaban escorpiones muertos a sus crías, “y conforme crecían, [las crías] recibían cada vez más presas vivas, pero lesionadas”, a menudo sin el aguijón, informa Thornton.

Por fin, dice, llega la graduación, y los animales jóvenes reciben presas intactas.

Los suricatos adultos también alientan a sus alumnos: si un cachorro se muestra indiferente ante un escorpión, el maestro lo empuja hacia él, y en un gran porcentaje de casos, las crías ceden y se comen la cena.

Momentos enseñables

Es probable que haya muchas otras especies que enseñan, dice Thornton, y enumera muchas de ellas en un estudio publicado en 2008, incluidos gatos domésticos y guepardos, los cuales matan presas para sus crías más jóvenes, aunque llevan presas vivas para las mayores, siguiendo una estrategia parecida a la de los suricatos.

 

Una madre guepardo muestra a su cría cómo cazar una gacela de Thomson en la Reserva Nacional de Masái Mara.

Foto: Beverly Joubert

 Thornton dice que también hay “evidencias sugestivas” de enseñanza en los primates, pero hacen falta más estudios.

Por ejemplo, el tamarino león dorado busca presas en troncos huecos y llama a sus crías para compartirlas, explica Lisa Rapaport, antropóloga conductual de la Universidad Clemson. Rapaport ha visto adultos en los bosques costeros de Brasil que emiten el reclamo y luego dejan que las crías metan las manos en el oquedad del árbol para sacar las presas por sí solas. Su éxito “se dispara” con la ayuda del adulto, afirma Rapaport, lo cual es “evidencia circunstancial” de enseñanza.

Curva de aprendizaje

La mayoría de los animales aprende observando a otros, conducta que se conoce como aprendizaje social.

Los cachalotes comparten información, por ejemplo, cuando socializan o si una cría está en peligro, dice Shane Gero, fundador del Proyecto Cachalotes de Dominica.

 

Un grupo de cachalotes nada frente a la costa de Dominica. Tienen dialectos que les permiten comunicarse.

Foto: Flip Nicklen, Minden Pictures

 Las crías aprenden un dialecto o “coda” (una secuencia de chasquidos específicos de su grupo regional) de sus madres y las otras ballenas de la unidad social, pero Gero señala que no hay evidencias de enseñanza.

Es muy difícil averiguar exactamente de quién lo aprenden, agrega, “así como es muy difícil determinar si mi hijo aprendió a decir ‘hola’ de mí, de mi esposa, de mi papá o de su hermano mayor”.

Pero si las crías aprenden palabrotas, ¿quieres apostar a que los adultos se echarán la culpa unos a otros?

 




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