“Cuando lo legal no resulta moral  o cuando a lo moral le quieren robar su legalidad”

Jueves, 19 de Mayo de 2016 11:05 am



¿Y por qué no mencionarlo?

En la actualidad en nuestro país pareciera que hacer alusión al nombre de nuestro insigne Libertador, Simón Bolívar, es referente de una corriente política exclusiva la cual evidentemente ha empuñado durante muchos años con grandes vítores y aplausos consignas o frases que han hecho ver como sí se tratase de su exclusividad por el apartado de derechos adquiridos o patentados.

Sin embargo, dijo un cantor, a quien la aclamación popular le ha tildado como “Cantor del Pueblo”, que Bolívar no es un santo para prenderle una vela (algo que en lo personal me resulta cierto); no obstante, ineludiblemente su pensamiento libertario, antiimperialista y anticolonialista sigue estando vigente y alumbra como flama nuestra realidad política nacional e internacional; por lo cual, tan excelso y sublime ideario no sólo sigue vivo sino que definitivamente signó un rumbo -que nos ha costado seguir- para la Venezuela que él junto a otros baluartes lograron libertar.

Ahora bien, teniendo en cuenta que el Libertador, Simón Bolívar, es un ícono y un símbolo de nuestra nacionalidad; expresiva y oportuna me resulta la frase que él nos legara: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” pues hoy ante la notoria decadencia ética, política, social, económica y humana que atraviesa la nación; vale preguntarse, ¿Hacia dónde apuntan las soluciones que gobernantes y dirigentes políticos -unos sedientos de poder y otros aferrados al mismo- nos ofrecen? Por favor, no me mal entiendan; hay un severo problema de escasez alimentaria y farmacéutica que requiere atención urgente, una situación de inseguridad y violencia inimaginable, una condición de impunidad que campea por doquier estos y otros múltiples factores requieren no solo de atención sino de soluciones mediatas e inmediatas. Sin embargo, detengámonos un momento y reflexionemos en lo siguiente: Así como el miedo ha sido la herramienta eficaz que los gobiernos han usado para ensordecer y vetar de racionalidad a los pueblos de las grandes naciones, manipulándoles, al punto de que éstos han sido capaces de negociar su libertad por seguridad; insisto, preguntémonos: ¿Hemos de negociar nosotros nuestra autonomía y autodeterminación como pueblo libre e independiente por miedo a los gobernantes en turno o por miedo a los que sedientos de poder no tendrán en poco venderse o rendirse a las exigencias de factores externos e internos? Y ojo, no estoy diciendo que quienes actualmente ejercen el poder, no hayan hecho lo mismo. El punto que debemos atender solícitamente es que en política no hay amiguitos ni buenas personas, mucho menos personas chéveres, ni países con el espíritu del buen samaritano; en política existen aliados y adversarios que según la cuota del “interés-ganancia” que puedan obtener asumirán su respectiva posición.

No obstante, vuelvo a la insistencia de la frase: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”. Cómo hemos de construir una sociedad firme y sólida cuando unos de sus pilares como la moral se encuentran sumamente resquebrajado. Cómo hemos de avanzar acertadamente en la educación -en sus variados contextos- cuando pareciera que esta ya no resulta útil o necesaria.

Con las informaciones leídas estos últimos días, me preguntaba, ¿No representa la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela nuestro símbolo de excelsa moral y de oportuna luz? ¿Tan solemne Carta Magna no fue promulgada en medio de un amplio consentimiento nacional? Valdría entonces decir, ¿Quiénes dictan nuestras leyes? ¿Acaso hemos de rememorar al “Cantor del Pueblo”, cuando dice en su tonada que eran los de frac y de levita en contra de los descamisados?

Señores sesudos (oficialistas) detentadores del poder y señores sesudos (opositores) que intentan reflejar la imagen y con ello apropiarse como exclusivos representantes del malestar popular, digan ustedes:

  1. ¿El referéndum revocatorio es moral por cuanto va inmerso en la legalidad constitucional? Claro está, este hecho lo establece nuestra insigne Carta Magna donde está implícita la moral y las luces de una mayoría popular que la refrendó con el 71,78% de los votos.
  2. O por otra parte: ¿Se dirá ahora que la aplicación del referéndum revocatorio resulta inmoral porque es visto más como una estrategia antidemocrática cuya esencia esconde tras sí, un intento de golpe de Estado? ¿O quizás está siendo matizado de esta manera porque resulta que la percepción de la gestión gubernamental no le es favorable al gobierno?
  3. Qué pasaría si dándose el referéndum revocatorio, las expectativas no resulten como espera el bloque opositor que aún está ensimismado con los pasados resultados de las parlamentarias. ¿Aceptarían unos resultados electorales que no resulten favorables a los propósitos de la oposición?
  4. Qué pasaría si dándose el referéndum revocatorio el pueblo se muestra favorable por la revocación del mandato del presidente Nicolás Maduro. ¿Aceptará el gobierno de buena gana y con obediencia el mandato constitucional?

En este sentido me atrevo a concluir que solamente dos (2) serán las víctimas reales de todo este meollo político; por un lado, un pueblo que siendo afecto o desafecto a la gestión en turno verá violentado su sagrado derecho a manifestar su voluntad popular siempre y cuando se cumpla con los rigores de ley para la realización de este acto electoral, y se insista en no ejecutarlo. Por otra parte, esa segunda víctima será nuestra amada y a la vez defenestrada Carta Magna la cual pareciera resultar útil solo cuando las condiciones de momento parecieran inclinar su balanza en favor de aquellos que ansían detentar el poder político de la nación porque si queremos comenzar a corregir, lo primero es avivar la memoria histórico-política y considerar cómo aquellos que rehusaban aceptar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela intentaron borrarla de un plumazo (¿o ya se olvidó 2002 y a Carmona?) usurpando con ello la voluntad popular.

La cuestión que se plantea ahora es: ¿Quién o quienes pretenderán usurpar la voluntad del pueblo venezolano?  Entonces, lo legal no termina pareciendo muy moral y a lo moral pareciera que lo quieren hacer carecer de legalidad.

Cesar García

Estudiante de Estudios Políticos, UCV

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