La aplicación de la Carta Democrática en Venezuela: ¿cuáles son los escenarios? Por Mariano de Alba

Miércoles, 1 de Junio de 2016 07:45 pm

Mariano de Alba

El Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha solicitado la convocatoria del Consejo Permanente de los Estados miembros de la OEA para que determine si existe una alteración de la democracia en Venezuela. La solicitud viene acompañada por un extenso informe que describe la crisis política, económica y social que vive Venezuela. Se espera que es este informe sea tomado en cuenta cuando el Consejo Permanente se reúna entre el 10 y el 20 de junio de este año para discutir la situación.

Sin embargo, antes de esa reunión, es importante tener en cuenta que la delegación de Argentina ha convocado otra reunión del Consejo Permanente de la OEA que se celebraría el 1 de junio. El objetivo es emitir una “declaración conjunta” con respecto a la crisis en Venezuela. Esta reunión, si finalmente ocurre, permitirá tantear en mayor detalle la opinión de los gobiernos de la región sobre lo que está ocurriendo en Venezuela y, en consecuencia, acelerar o retrasar la activación de la Carta Democrática.

¿Cuándo se activaría la Carta Democrática?

Una vez que el Consejo Permanente de la OEA se reúna formalmente para discutir la invocación de la Carta realizada por el Secretario General Almagro, los representantes permanentes de los países allí reunidos deberán decidir, mediante el voto, dos cosas:

  1. Si desde su punto de vista existe o no una alteración que afecta el orden democrático en Venezuela
  2. Si esa alteración es lo suficientemente grave para activar los mecanismos de la Carta.

El Secretario General de la OEA considera que la respuesta a esas dos preguntas debe ser afirmativa y así lo refleja en su informe, pero la decisión según la Carta corresponde a los países miembros de la OEA.

Según un comunicado de prensa emitido por la Secretaría de Asuntos Jurídicos de la OEA y publicado el pasado 5 de mayo, el Consejo Permanente deberá decidir estos dos puntos mediante la mayoría simple de los países miembros (18 o más).

No obstante, esa determinación podría ser objeto de debate visto que la Carta Democrática no lo dice expresamente y el Artículo 89 del tratado fundacional de la OEA prevé que el Consejo Permanente, en el ejercicio de las funciones que le otorga dicho tratado, adoptará sus decisiones por el voto de los dos tercios de sus miembros (24 o más).

Por lo tanto, el primer escenario es que la mayoría de los países (18 ó 24, según la interpretación que prevalezca) decidan que no existe tal alteración o aun si determinan que existe, que la misma no es lo suficientemente grave. Ello implicaría que los mecanismos de la Carta Democrática no se activarían y, adicionalmente, un reconocimiento tácito de la mayoría de los países de que en Venezuela sigue existiendo un gobierno democrático. Ese voto negativo no impediría que más adelante el Consejo Permanente vuelva a considerar la aplicación de la Carta.

El segundo escenario es que la mayoría que finalmente corresponda vote afirmativamente a esas dos interrogantes y, por ende, pueda considerarse activada la Carta Democrática con relación a Venezuela.

¿Cuáles serían las consecuencias de la activación?

La consecuencia fundamental, en el caso de que se active la Carta Democrática en Venezuela, la explica muy claramente la misma Carta: “la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática”.

Por ende, si se llegase hasta aquí, lo más probable es que el Consejo Permanente designe una comisión de representantes de varios países miembros de la OEA para que inicien esas gestiones diplomáticas de consultas, presión y negociación para que se haga un esfuerzo por atender los distintos temas que han destruido la democracia en Venezuela. Esas gestiones diplomáticas significarían la promoción del diálogo en Venezuela, con miras a que se concreten una serie de hechos para poder recuperar la democracia.

En este sentido, el Secretario General, Luis Almagro, ya ha realizado una serie de recomendaciones en su informe, revelando así hacia donde podrían ir dirigidos los esfuerzos diplomáticos de la OEA, entre otros esfuerzos:

  1. La aceptación de ayuda humanitaria para atender la escasez de alimentos y medicinas.
  2. La realización del referéndum revocatorio.
  3. La liberación inmediata de los presos políticos.
  4. La finalización del bloqueo a las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional.
  5. La incorporación del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos a la Comisión de la Verdad.

Asimismo, el Secretario General de la OEA recomienda que el Consejo Permanente apoye el proceso de diálogo que está promoviendo UNASUR, incorporando a dos o tres expresidentes más entre aquellos que han demostrado preocupación por Venezuela. Según Almagro, estos expresidentes podrían ser, por ejemplo, Felipe González, Sebastián Piñera o Andrés Pastrana.

¿Y si fallan los esfuerzos diplomáticos de la OEA?

Visto que la consecuencia fundamental de la activación de la Carta Democrática sería un apoyo más activo por parte de la OEA al diálogo entre los venezolanos, cabe preguntarse qué podría hacer la OEA si sus gestiones diplomáticas resultaren infructuosas. La Carta dispone que, en ese caso, el Consejo Permanente debiera convocar a un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA para adoptar las medidas que estime apropiadas.

Unas vez más, esas medidas podrían ser gestiones diplomáticas y, eventualmente, una suspensión de la participación de Venezuela en la OEA, pero únicamente si dos terceras partes de los Estados (24 países) así lo decidieran. El otro recurso que conforme al derecho internacional tendría la comunidad internacional sería desconocer al gobierno de Nicolás Maduro, lo que se concretaría con declaraciones individuales de las cancillerías de la región y el consecuente retiro de los respectivos embajadores de territorio venezolano. Pero incluso esto no garantizaría la recuperación de la democracia en Venezuela.

El diálogo supone el respeto de la democracia

En su informe, el Secretario General de la OEA le dice al pueblo venezolano que la comunidad internacional está dispuesta a colaborar directamente para resolver la crisis, pero declara que la solución de los problemas le corresponde fundamentalmente a los venezolanos.

Almagro recuerda que el solo hecho de obtener mayorías electorales circunstanciales no otorga el derecho de cercenar los derechos de los adversarios. Por eso, concluye escribiendo que “dialogar no es sentarse a hablar, es demostrar compromiso con la democracia”.

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