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“A la juventud venezolana: nuestra siempre disponible Carta de Redención”.

Domingo, 12 de Junio de 2016 11:58 am

Noticiasx7

Estimada juventud venezolana:

Tú, que quizás eres de izquierda, de centro, de derecha o que sencillamente no militas en ninguna opción partidista pero a quien la condición del país le resulta de pleno interés; es a ti, a quien le escribo estas líneas porque sé y creo que juegas un papel fundamental en todo este proceso que atravesamos pues resulta que cada etapa histórica de nuestro país ha estado enmarcada en circunstancias peculiares, en contextos y coyunturas exclusivas de momentos determinados y de donde han emergido diversos resultados algunos favorables y otros no tanto.

Desde nuestra fundación como república y a lo largo de los periodos subsecuentes de refundaciones republicanas; ustedes, la juventud venezolana como actores vitales e indiscutibles han estado presentes en el horizonte como una flama de esperanza siempre refulgente. A lo largo de nuestra historia podemos destacar procesos generacionales y transicionales de juventud y en su desarrollo han surgido célebres e ilustres personajes que han mantenido encendida la flama refulgente de tal esperanza. Esa flama depositada en el corazón de la juventud venezolana es la que ha contribuido positivamente en muchas ocasiones para alumbrar en aquellos momentos de crisis que por una u otra razón nos ha tocado enfrentar dado un tiempo y un momento histórico. Un ejemplo al respecto, lo vemos reflejado en la vida de nuestros próceres libertarios quienes siendo aún muchachos o con una juventud más experimentada, se vieron obligados a participar activamente a favor de la patria porque las circunstancias de su momento lo demandaban.

Hoy nos hallamos en un contexto diferente librando otros tipos de batallas pero sin duda alguna existen similitudes de orden histórico común a jóvenes de izquierda, a jóvenes de derecha, a jóvenes de centro y a jóvenes sin interés de militancia política. Ese elemento común es la patria. Es por eso que ustedes, juventud venezolana de este tiempo siguen siendo protagonistas históricos y no la tienen ni más ni menos difícil; hoy tienen ante sí, el mismo compromiso legado por generaciones anteriores: luchar por una Venezuela libre e independiente que sabe mantener sus derechos irrenunciables en cuanto a su soberanía, su integridad territorial y su autodeterminación como nación. Luchar por una Venezuela donde se cumplan las totales y completas garantías que la funda como un Estado democrático y social de derecho y de justicia. Luchar por una Venezuela teniendo como principal arma la Constitución que es la más clara manifestación del amplio consentimiento nacional.

Hoy necesitamos no solo la manifestación de una juventud dispuesta a luchar por una sola Venezuela sino también una juventud con la capacidad de entender que partiendo de las propias diferencias y contradicciones se pueden construir soluciones ajustadas a la coyuntura que vive el país. Una juventud que no se deje dominar por pasiones intestinas ni se deje tutelar por intereses particulares de extranjeros o nacionales. Una juventud que no negocie su identidad. Una juventud que no vea en el compatriota que disiente de sus ideas, un enemigo a destruir sino un compatriota con el cual debatir, razonar y dialogar porque el fin máximo sigue siendo uno solo: Venezuela.

La juventud de este tiempo tiene la oportunidad de hacer gala de su herencia histórica y contribuir a reescribir un mejor futuro nacional. De seguro, muchos pueden ser los interesados -de lado y lado- en tratar de mantener a la juventud venezolana bajo un espíritu de confrontación polarizándola por medio de los ímpetus, evitando que las razones y la conciencia crítica de nuestros jóvenes resulten como punto de encuentro entre ellos. Porque el bache que ha resultado infranqueable hasta ahora para la dirigencia política oficial y opositora; es justamente, la construcción adecuada de puentes que posibiliten el diálogo y el entendimiento nacional, sin que ello implique necesariamente la renuncia a sus ideas políticas. En tal sentido, si hoy se levanta una juventud que pueda trascender en el campo del diálogo y la concertación política; sin lugar a dudas, ello será meritorio de todo reconocimiento porque se requiere con urgencia una salida alternativa que procure el bien de la mayoría nacional; por eso, le escribo a ustedes: juventud venezolana (de derecha, de izquierda, de centro o no militante).

Le escribo a esa juventud universitaria evidencia del presente y del futuro nacional, constructores y creadores de soluciones de forma y de fondo. Le escribo a esa juventud adulta pues resulta que sus consejos y transitar de vida siempre son necesarios. Le escribo a esa juventud de generaciones anteriores que habían pensado o creído que ya no tienen nada que aportar; a ellos en especial, le tengo noticias, hoy más que nunca necesitamos de la sabiduría que ustedes poseen. Le escribo a la juventud de estudiantes de nivel básico, medio o diversificado; el país que ven no es el país que ustedes merecen; el país que merecen no es el país que tienen; el país que desean es aquel que se debe seguir construyendo. La construcción no termina con la salida de un gobierno y la llegada de otro. Los cambios, las transformaciones, las mejoras y las correcciones que el país requiere son asuntos de nuestra exclusiva competencia. Así que no esperemos que otros hagan lo que nos corresponde a nosotros hacer, no esperemos que otros enfrenten los retos que son de nuestra exclusiva responsabilidad, no sigamos legando y heredando gigantes a nuestras futuras generaciones.

A esa batalladora juventud venezolana de ayer, de hoy y de mañana:

Ustedes fueron, son y serán nuestra siempre disponible Carta de Redención.

A mis dos amados hijos que se encuentran en plena efervescencia de su juventud. Mi consejo es que desechen las utopías pero no dejen de soñar, construyan una visión de país para sus propias vidas; eso sí, no esperen ni pretendan que otros la edifiquen por ustedes. Recuerden que Venezuela los necesita como ladrillos útiles para seguir construyendo un mejor país, no desaprovechen su juventud ni la oportunidad que les brinda este momento histórico para dejar su estampa.

“…lo más trágico no es que un hombre no tenga zapatos que ponerse, sino que no haya sentido nunca la necesidad de tener zapatos”.

(Andrés Eloy Blanco)

Cesar García

Estudiante de Estudios Políticos -UCV

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