Foto: Archivo

Crisis eléctrica; Se acabó el racionamiento, sigue la oscuridad Por: Víctor Álvarez

Domingo, 19 de Junio de 2016 01:36 pm



El Ministro para la Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, informó que el embalse del Guri aumentó su nivel a 245,08 m.s.n.m. lo que permitirá reestablecer las actividades escolares hasta los viernes y normalizar los días laborables en la administración pública. Según el Vicepresidente Ejecutivo, Aristóbulo Istúriz, el resto de las medidas de racionamiento de electricidad los fines de semana y las restricciones que afectan a los centros comerciales se suspenderán cuando el nivel de agua en la represa llegue a 248 m.s.n.m.

Improvisación en el manejo de la crisis eléctrica

Por el Ministerio de Energía Eléctrica y Corpoelec han desfilado funcionarios sin experiencia previa en el sector eléctrico y sin siquiera haber recibido una inducción sobre el a,b,c de la planificación y ejecución de políticas públicas. Por eso, una de las principales críticas que se le hace al Gobierno es el alto grado de voluntarismo e improvisación que ha demostrado en el manejo de la crisis eléctrica. En solo 100 días prometió el ex Ministro Jesse Chacón superar la crisis eléctrica, pero tras casi dos años y medio al frente del despacho se retiró dejándole al actual Ministro una bomba de tiempo que tampoco ha podido desactivar.

Un caso patético de improvisación lo encontramos en el cambio de horario que se aplicó supuestamente para ahorrar energía eléctrica. Hasta 2007, Venezuela mantuvo el huso horario -4 del Meridiano de Greenwich. A partir de ese año, se pasó a -4.30 horas de diferencia con el argumento de evitar que las niñas y  niños tuvieran que madrugar y más bien se levantaran con la luz del sol. Pero a partir del 1° de mayo de este año, se retomó nuevamente el huso horario anterior con el mismo argumento de  disponer de más tiempo de luz. Dice el decreto 2.301:

“Vistos los efectos del fenómeno climático denominado El Niño, ha sido necesaria la toma de medidas para el ahorro energético, motivo por el cual se ha requerido la revisión del actual huso horario, (…) en procura de disponer de más tiempo con la luz del sol y de esta forma propender a ahorrar energía”.

Atrasar o adelantar la hora es común en los países que tienen días muy largos en verano y noches muy largas en invierno. El cambio de hora les permite hacer rendir la poca luz solar que hay en el invierno y ciertamente logran un importante ahorro de energía. Pero Venezuela es un país tropical y tanto sus días como sus noches duran en promedio 12 horas. Y al adelantar la hora se corre el anochecer, pero habrá que levantarse nuevamente en la oscuridad de la madrugada.

El cambio del huso horario no hace más largos los días ni más cortas las noches. En Venezuela el sistema de radiación solar prácticamente no cambia a lo largo del año. Por eso, la variación del huso horario tiene poco impacto en el ahorro neto de energía, ya que las luces que no se encienden en la tarde porque se retrasó la llegada de la noche, de todas formas habrá que encenderlas al tener que levantarse nuevamente de madrugada. Al Gobierno se le olvidó que No por mucho madrugar amanece más temprano.

Fortalecer la gerencia pública

El fenómeno de El Niño era guerra avisada y el Gobierno tuvo que haber preparado al país para encarar la amenaza anunciada. Pero no fue capaz de crear la capacidad de generación termoeléctrica, fotovoltaica y eólica que compensara la caída de la hidroelectricidad que era previsible debido a la sequía y reducción de los embalses.

Este errático manejo de la crisis eléctrica se debe a la improvisación en el diseño de las políticas, planes y programas. Es la consecuencia inevitable de la debilidad institucional, el reflejo de la baja calificación técnica de los titulares de los cargos públicos que carecen de formación y experiencia como planificadores y decisores y llegan al extremo de retrasar y adelantar la hora con los mismos argumentos.

Con el fin de superar la carencia de funcionarios con alta calificación técnica y compromiso político se impone fortalecer la calidad y eficiencia de la gerencia pública. Esto exige nuevos conocimientos teóricos y prácticos que permitan profundizar en el estudio y comprensión de los principales problemas que afectan a la sociedad venezolana, cuya superación es susceptible de la aplicación de políticas públicas y estrategias de organización social.

Desterrar el voluntarismo e improvisación que repercute en el creciente grado de burocratismo e ineficiencia en el manejo de la crisis eléctrica pasa por prever y anticipar la formación de los profesionales, técnicos y gerentes que asumirán el Ministerio de Energía Eléctrica y sus entes adscritos. Solo así se aportarán herramientas conceptuales y metodológicas a los actuales y futuros gobernantes, de tal forma que puedan perfeccionar sus habilidades en la identificación precisa de causalidades, diagnósticos acertados, diseño de eficaces soluciones y la evaluación oportuna de los impactos y resultados.

Repensar el modelo energético

Un modelo energético altamente dependiente de la generación de hidroelectricidad demostró su vulnerabilidad ante los cambios climáticos. Cuando estalló la anterior crisis eléctrica que obligó a crear el Ministerio de Energía Eléctrica, se improvisó una solución basada en la teoría de las ventajas comparativas. Como Venezuela tiene las reservas de petróleo y gas más grandes de Latinoamérica, lo más fácil fue comenzar a instalar a diestra y siniestra plantas termoeléctricas. Pero esta tecnología genera gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global y agravan los fenómenos climáticos.

Repensar el modelo energético no puede limitarse a buscar un balance adecuado entre generación hidroeléctrica y termoeléctrica. Ser consecuentes con la defensa del planeta implica apostar a las energías renovables y limpias derivadas del aprovechamiento inteligente de la luz solar y el viento. Claro que hay que optimizar el uso del potencial hidroeléctrico del río Caroní, pero hay que complementarlo no solo con generación termoeléctrica sino sobre todo con energía fotovoltaica y eólica, que son energías limpias, no contaminantes. Se trata de evolucionar hacia un nuevo modelo que genere tanta energía hidroeléctrica, fotovoltaica y eólica como sea posible y solo la energía termoeléctrica que sea necesaria para compensar los déficit estacionales de las energías limpias.

Comentarios

x

Check Also

¿Para qué la Historia? Por: Laura Antillano

Escribió Enrique Bernardo Núñez a propósito de Juan Francisco de León: “Puede que la figura de León sea en el futuro asunto de un gran poema. (…) Seria de recordar ...