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El Vibrador: ¿aliado o enemigo?

jueves, 23 de junio de 2016 01:14 pm

Los juguetes eróticos son una parte que se ha incorporado lentamente dentro del sexo en pareja, adoptados porque son capaces de provocar intensas sensaciones de placer, afirma la sexóloga Alessandra Rampolla. Pero, ¿has pensado alguna vez que usar el vibrador afecta la vida sexual?

El uso del vibrador de manera individual es muy común, tanto que en un estudio del Centro de Promoción de la Salud Sexual en la Universidad de Indiana, 52% de las participantes reconocieron haber usado uno alguna vez en su vida.

 Los excesos siempre son malos

 Si bien su uso no es malo, te presentamos algunas de las formas en cómo el vibrador, usado con demasiada frecuencia, puede afectar tu vida sexual, individualmente y en pareja.

 1. Lesiones. Es un factor que aumenta el riesgo de sufrir rasguños vaginales, que a su vez llega a engendrar una infección por levaduras, de acuerdo con Sandra Fernández Alonso, bioterapeuta autora del libro“Flujo vaginal… la solución”.

 2. Dependencia. Puedes llegar a necesitar estimulación extra por parte de tus parejas para tener una respuesta orgásmica adecuada durante el sexo, indica Mary Jane Minkin, profesora clínica de obstetricia y ginecología en la Yale School of Medicine.

 3. Peleas de pareja. Muchos hombres todavía se sienten “agredidos” si se introduce un juguete a la cama, porque no entienden que no es sus ustituto sino un aliado, lo que finalmente provoca peleas graves, explica Marta Ibáñez, psicóloga y terapeuta sexual.

 4. Frustración. Cuando no aprendes a tener orgasmos sin el vibrador, es posible que si en algún momento no lo tienes cerca y no sabes cómo acariciarte o utilizar el cuerpo de tu pareja, acabes sintiéndote frustrada si te toma mucho tiempo o incluso no alcanzas el clímax.

 Efectivamente, el mayor problema del vibrador es que es mecánico e inagotable y su uso frecuente puede hacer que el umbral del orgasmo aumente demasiado y que en las relaciones personales, sea más complicado llegar a alcanzarlo, reafirma el sexólogo Manuel Fernández.

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