Marchas 1-S: ¿civismo democrático o intento de golpe? Por César García

jueves, 1 de septiembre de 2016 09:56 am



Marchas 1-S: ¿civismo democrático o intento de golpe? Como bien es sabido desde hace una semana nuestro país ha estado envuelto de forma a priori en un clima de tensión, angustia, hermetismo, zozobra y por qué no decirlo aun la paranoia ha sido el síntoma que ha pululado en el ambiente por lo que pueda o no acontecer el día de hoy.

Lastimosamente existen hechos de reciente data que fueron motorizados por la dirigencia opositora donde las manifestaciones denominadas “pacíficas” terminaron en claros y evidentes conatos de violencia. Tales hechos sin duda alguna han fortalecido la tesis esgrimida por el gobierno sobre la intencionalidad que se oculta tras la convocatoria realizada para el día de hoy; sin embargo, y aunque existan tales precedentes que impulsen al gobierno a tomar determinadas acciones de seguridad con el fin de evitar cualquier conato de violencia también resulta cierto que el derecho a la manifestación, a la protesta y a expresarse libremente como lo consagra nuestra Carta Magna es también una acción legítima que pueden ejercer los venezolanos sin mayor impedimento que el establecido en las leyes y atentar contra este derecho es atentar contra la democracia misma. Tildar de golpistas a los hombres, mujeres o jóvenes que puedan respaldar la convocatoria realizada por la MUD es de por sí ya en extremo peligroso pues se estaría cercenando la libre voluntad que ampara todo sistema democrático. Además de ello, vale la pena señalar también que si el gobierno tiene como tesis (bien porque maneja información de inteligencia) que la intencionalidad de la convocatoria opositora oculta intensiones oscuras necesario es que actúe a tiempo pero si está creando esta matriz de información para violentar la norma constitucional estaríamos en presencia de una total y evidente hipocresía que estaría también “justificando” la idea de que otro tipo de lucha resulte necesario pues el juego político y democrático se trancó irremediablemente porque ya no estaríamos ante reglas claras.

Ahora bien, si algo resulta evidente es que el lenguaje polarizante con el que uno u otro bando (gobierno-oposición) ha enmarcado las acciones programadas para hoy son las que a fin de cuentas han hecho de este día un día expectante donde incluso hay una población que con cierto cinismo o ironía crítica hacia ambos sectores se encuentra esperando a ver quién tiene la razón, a la espera de si hoy la denominada toma de Caracas derrocará al régimen de turno o si por el contrario se trató de más alharaca gubernamental porque eso es lo que justamente se ha hecho a través del lenguaje buscar confrontar a ambas partes cuando lo que urgentemente se requiere es la pacificación, el entendimiento y el diálogo aunque estas frases probablemente luzcan desgastadas para algunos dirigentes tanto de un bando como del otro porque la negociación política no implica necesariamente la doblez de un ideario político. Esto es lo que los sesudos de un lado y otro deberían considerar antes de exacerbar a todo un pueblo.

Lo cierto es que hoy jueves estamos en presencia del 1° de septiembre y obviamente, cualquier venezolano o venezolana en su sano juicio y entendimiento espera que tanto un bando como el otro se exprese libremente sin más limitación que lo establecido en las leyes y las normas, y que al finalizar su jornada regresen a sus hogares sintiendo que han cumplido con un deber cívico y democrático pero en paz, que aun su derecho a disentir de las políticas que ejecuta el gobierno en turno ha sido respetado y no por ello menoscabado o tildado de golpista porque es de lógica pensar ¿se habrá de marchar como forma de protesta o solicitando un derecho constitucional como el referéndum revocatorio si todo está tan bien como afirma el gobierno de manera insistente?

Esperemos que ningún bando le haga el juego a la violencia y que el respeto por aquel que piensa y opina diferente sea por mucho el vértice donde puedan coincidir. Esperemos que nada se salga de su cauce y que todos los marchistas de un lado u otro puedan llevar su fiesta en paz.

“Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes”. (Isaac Newton).

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