Guía para amar el lubricante

martes, 25 de octubre de 2016 09:39 am

EME

Te emociona probar algo nuevo y los resultados no son los que esperabas, así que te preguntas si en realidad fue hecho para ti.

Todos parecen amar y recomendar el uso de lubricantes… ¿y tú?

Pero antes de perder la esperanza completamente, tratemos de entender cómo utilizar una herramienta que es elemental para el buen sexo.

Primero lo primero: tienes que aprender a elegir el tipo de lubricante correcto. Existen muchas opciones con diferentes texturas e ingredientes, así como hay un gran rango de variedad, tanto en precio, como en calidad. ¡Ojo! Existen malos lubricantes. Por eso, asegúrate de que estás eligiendo algo digno para tu zona más íntima. Éste podría hacer la diferencia entre un encuentro excitante, con uno desastroso.

¿Qué separa un lubricante bueno con uno malo? Para empezar, el lubricante de mala calidad es pegajoso y deja mucho residuo. Pueden tener fragancia y hasta color que provocan infecciones, alteran el Ph vaginal y, por supuesto, arruinan el encuentro sexual.

Por otra parte, un bueno complementa la lubricación natural de tu vagina, no la reemplaza, ni la supera. Debería sentirse líquido y suave, dependiendo del tipo, pero nunca pegajoso. Y la última prueba de un gran lubricante es que no puedes sentirlo; de hecho mejora, pero no te distrae del sexo.

Ahora hablemos del lubricante correcto para TI. Si eres nueva en esto, definitivamente te recomiendo empezar con una fórmula de agua. Además de que es muy ligera, no es pegajosa y puede limpiarse fácilmente. El lubricante de agua no dura tanto como otros, pero tampoco mancha las sábanas, ni deja todo un desastre en la cama.

Si prefieres algo resbaladizo, podrías buscar un lubricante de silicón. Su fórmula es más espesa, dura por más tiempo, y son aptos para tener sexo en el agua. Aunque funcionan muy bien con el látex, no se deberían combinar con juguetes sexuales de silicón, pues podría dañar el material.

Ahora que tienes el lubricante perfecto, hablemos sobre cómo utilizarlo. Para empezar, aplica tan sólo un poco y luego ve agregando más si es necesario. Después de tener relaciones, aunque sea incómodo e inconveniente, es importante limpiarlo completamente de la vagina. Cualquier fluido extra podría causar comezón, incomodidad e infecciones.

¡No te rindas! La única forma de saber qué tipo es el mejor para ti es experimentando con todos. Sabrás que habrás encontrado el correcto cuando el sexo mejore. Igual y a la primera no sale, pero tal vez la tercera sea la vencida.

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