Ni diálogo, ni elecciones adelantadas sino ¡Amnistía General! Por: Leandro Rodríguez Linárez

Jueves, 3 de Noviembre de 2016 09:26 am

ATM

En virtud que no hay voluntad por parte de los actores políticos para solucionar la peor crisis estructural de nuestra historia, que el pueblo venezolano tampoco tiene la voluntad de exigir el cumplimiento de la constitución, de sus derechos… traemos una propuesta al país.

Antes explicamos el porqué de la misma:

El principal obstáculo que paraliza todas las salidas al pandemónium en que hemos degenerado a Venezuela es que sus actuales administradores tienen muchísimo que explicar. Hay demasiados cabos sueltos desde los sucesos de abril 2002, los asesinatos durante las protestas de 2014, incesantes denuncias de presuntos hechos de corrupción, de narcotráfico, de malversación, entre otros… Para nadie es un secreto que el chavismo controla las instituciones del país, incluso la Asamblea Nacional al inhabilitarla como lo han hecho. Esta hegemonía institucional le ha permitido inmunizar a sus líderes (y allegados) contra todo tipo de investigaciones, acusaciones, juicios, responsabilidades. Es por eso que, entre otros exabruptos paralegales, observamos jueces que prohíben que los medios de comunicación cumplan con su trabajo al denunciar hechos de corrupción, es por ello que atestiguamos juicios que violan todos los preceptos del debido proceso contra líderes opositores.

Por otro lado, tenemos una oposición ensimismada, desorientada ante tantas orientaciones provenientes de una pluralidad encontrada e inconexa, por eso observamos grandes metidas de pata que evidencian graves debilidades; carencia de un diagnóstico profundo, real, desconocimiento certero de contra qué y quienes se están enfrentando, lo que los conlleva a propuestas famélicas de factibilidad y secundar equivocaciones como el pretendido “diálogo” que le dan un asombroso espaldarazo a un gobierno que ya se encontraba en jaque mate. La oposición venezolana carece de un liderazgo preclaro, con los pies en la tierra, se resiste abrirse a los demás sectores sociales, pues lo que hoy acontece no es problema de partidos sino del país en su conjunto.

Así, un diálogo forzado por el gobierno es un error garrafal por la coyuntura imperante, solo permite permanecer en el poder al chavismo contranatura. Unas elecciones generales adelantadas propuesta por la oposición son una utopía, un romanticismo quinceañero, un anzuelo de cartón que el gobierno no morderá, pues quedaría desnudo, expuesto a las consecuencias de un país reinstitucionalizado. Por tales motivos, procedemos a, en contra de nuestra simpatía, plantear al país una Amnistía General, repetimos, obligados por la realpolitik.

Una Amnistía General que haga borrón y cuenta nueva, que le garantice a los dirigentes del chavismo y de la oposición presunción de inocencia plena, liberar a los presos políticos, cero investigaciones, que a su vez también sea un armisticio, que implique desarme de los colectivos armados que operan ante los displicentes ojos de las autoridades competentes, así como total desmontaje del hampa organizada que opera desde las cárceles del país. Consumado esta Amnistía General, refrendada por los principales líderes del chavismo, de la oposición y por la comunidad internacional como testigo (incluyendo al Vaticano) se proclamaría expeditamente a través de la Asamblea Nacional y TSJ. Solo así se podría convocar, previa generación de condiciones de institucionalidad, unas elecciones generales, que el pueblo escoja a la nueva diligencia política del país, decantando a los existentes.

Para ello, primeramente, se debe consultar a los familiares de las víctimas de abril 2002 y 2014, que el Estado les proponga ayudas, todo tipo de apoyos, lo propio con los encarcelados injustamente. Posteriormente, consultar a los sectores del país, a la opinión pública. Solo así se destrabaría la crisis, se abrirían todas las posibilidades, Venezuela podría retomar su camino al desarrollo.

Confesamos que no nos gusta ni simpatizamos con una Amnistía General, creemos firmemente en el apego a la constitución, que cada quién asuma sus responsabilidades…pero en esta Venezuela parece imposible… La política es así ¡Fría y racional! Ante un gobierno, una oposición y un pueblo en retroceso, que no quieren asumir su verdadero rol en una democracia moderna, en un país que lo único que carece es de voluntad de cambio por parte de sus nacionales, un “borrón y cuenta nueva” podría ser la solución.

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