Es preocupante el odio Por: Beltrán Haddad

Domingo, 6 de Noviembre de 2016 10:29 am

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Ese odio hacia otras personas que en este país se manifiesta en lo social y en lo político, es sumamente peligroso por la violencia que entraña. Cuando en estos días vi a aquella joven en televisión, en medio de su desesperación de no poder llegar a Miraflores, y oírle gritar la necesidad de sangre para salir del Presidente; o a ese locutor que en una radio incitaba a “meterle” a los chavistas “un chopo o un pepazo”, es decir, matarlos, se me vino a la mente la masacre de casi un millón de seres humanos de Ruanda en 1994.

Aquel odio inoculado que cargaba la gente asesina no era otro que el mismo odio que día a día repartía la radio Des Mille Collines, como otras, para enfermar de maldad a una población. En su programación diaria, ellos incitaban al odio: ¿Ya mataste a un tutsi?, “Mátenlos, que nadie quede vivo”. Años después, una de esas locutoras, Bemeriki, condenada a cadena perpetua por instigar al odio y al genocidio de su propio pueblo, decía: “Desde que tenía 4 años, en el colegio, nos enseñaron a odiar a los tutsi”. También dijo: “Instalar el odio en nosotros llevó muchos años a través de las instituciones, la escuela, los cantos. Cuando naces y creces en ese entorno, es difícil distinguir entre el bien y el mal”. Así fue el odio en Ruanda.

Ahora digo, están contaminando de odio a nuestro país y lo están haciendo a través de ciertos medios de comunicación, pero muy marcada la siembra de esa antipatía y aversión hacia el otro, en algunas emisoras y en redes sociales de odio. Más grave aún, hay padres y maestros, y esto es doloroso, que le inculcan a sus hijos y alumnos el odio a los chavistas. Lo que no sabemos es en qué momento ese odio se transformará en violencia cruel. Es preocupante y este gravísimo problema es un asunto de todos. Necesitamos encontrarnos en un plano más elevado, más allá de las diferencias por razones políticas o ideológicas, o por condiciones personales y sociales, o de cualquier índole, que nos permitan vivir y convivir en humanidad.

Hace un tiempo se oyó decir frente al odio que podemos amar lo que somos, sin odiar lo que no somos. Y otro tanto cuando alguien asomó la palabra diálogo, extraordinariamente mágica para buscar las soluciones a los conflictos y la verdad misma respetando lo que el otro piensa. Pero no olviden, el odio que se asoma en el país es muy preocupante.

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