¿Qué está pasando con el efectivo en Venezuela? Por: Gustavo Noguera y Richard Obuchi

Miércoles, 23 de Noviembre de 2016 12:02 pm

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En los últimos días son notables los problemas para obtener efectivo. Los cajeros electrónicos con largas colas a toda hora y se quedan rápidamente sin dinero. Las agencias bancarias están congestionadas y se dificulta cambiar un cheque. El papel moneda —los billetes— se suman a la lista de productos escasos y muchas transacciones requieren más esfuerzo, se postergan o sencillamente no se realizan.

¿Por qué hay una crisis de billetes?

El origen del problema reside en la pérdida de poder adquisitivo de la familia de billetes en circulación (el “cono monetario”) debido al incremento de la inflación. El actual cono monetario fue introducido el primero de enero de 2008 con la Reconversión Monetaria, en la cual se quitaban tres ceros a la moneda. El presidente Chávez aseguraba en su momento que la reconversión monetaria permite “dar mayor eficiencia al sistema de pago, consolidar la confianza en la moneda nacional y produce efectos psicológicos positivos en las expectativas de las personas”. Además, Chávez enfatizaba que la medida servía “de punto de partida para un giro en la histórica lucha contra la inflación”, teniendo como objetivo disminuir la inflación a un dígito.

Sin embargo, la inflación no fue de un dígito. Desde que entró en circulación el nuevo cono monetario en enero de 2008 y hasta diciembre de 2015 (último dato oficial), la inflación acumulada ha sido 2.258%. Esto significa que lo que se compraba con 100 bolívares en enero de 2008, requería un gasto promedio de 2.000 bolívares en diciembre de 2015 o 10.000 bolívares en diciembre de 2016 (si suponemos que la inflación de este año es 400%). Por tanto, el número de billetes de 100 bolívares que requiere esa compra hipotética pasó de 1 billete en 2008 a 100 billetes en 2016. Otra manera de analizar este mismo dato pasa por ajustar la pérdida de poder adquisitivo: un billete de 100 bolívares equivale en poder de compra a 4 bolívares en el 2007. De alcanzarse este año una inflación de 400%, el billete de 100 bolívares a finales de año podría representar en términos de poder de compra menos de 1 bolívar a precios del 2007.

La inflación y la pérdida de poder adquisitivo afecta negativamente la calidad de vida de las personas y el funcionamiento de la economía, pero no debería afectar la posibilidad de tener suficiente papel moneda para las transacciones. A diferencia de otros bienes y servicios, el BCV puede resolver el problema de escasez de papel moneda cambiando la denominación de los billetes. Sin embargo, las autoridades monetarias han optado por atender el problema de mayor demanda de billetes incrementando el número de billetes en circulación, los cuales pasaron de 648 millones de piezas en 2008 a 11.244 millones de piezas para octubre de 2016, un aumento de más del 1.630%.

Al negarse a cambiar la denominación de los billetes, el BCV termina por gastar más dinero en imprimir billetes e incrementa los costos de llevar a cabo transacciones al punto que algunos comercios prefieran pesar el dinero a contarlo. Se requieren tanto billetes para llevar a cabo una transacción en efectivo, que la transacción puede no hacerse, con lo cual, paradójicamente, los billetes dejan de cumplir el fin mismo para el que son creados, el cual es facilitar las transacciones. Si bien la gran mayoría de las transacciones se llevan a cabo vía pagos y transferencias electrónicas —los billetes y monedas representan actualmente aproximadamente 8% de M2 (depósitos a la vista + billetes y monedas)—  en una economía donde la bancarización no es tan elevada (69,9% de la población estaba bancarizada para 2013, de acuerdo con Sudeban) y donde la escasez de divisas dificulta la disponibilidad de puntos de venta, las restricciones de efectivo terminan por afectar más las pequeñas transacciones y a las personas con menores ingresos.

¿Cuánto tendría que haber aumentado la denominación de los billetes?

El rezago en la emisión de billetes de mayor denominación ha restado utilidad al uso de billetes en muchas transacciones dado que el cono monetario ha dejado de guardar correspondencia con el tamaño, precios y tipo de transacciones en la economía. Algunos ejemplos permiten ilustrar este punto.

1. Para que un billete tuviera hoy en día el mismo poder de compra que el que tenía el billete de 100 bolívares cuando salió en enero del 2008, éste debería ser de más de 2.000 bolívares (a precios de diciembre del 2015) o 10.000 bolívares a finales de 2016 (suponiendo una inflación de 400% para finales de año).

2. En 2008, con un billete de 100 bolívares se podían adquirir poco más de 45 dólares. Para adquirir la misma cantidad de divisas a la tasa Dicom (Bs/$ 660,34 para el 18/11/16) haría falta un billete de 30.000 bolívares.

3. A principios de 2008, hacían falta 6 billetes de 100 bolívares para pagar el salario mínimo mensual (sin incluir bono de alimentación). Actualmente, con el último aumento anunciado por el Presidente Maduro, se necesitan 271 billetes de 100 bolívares para pagar el salario mínimo mensual (sin incluir bono de alimentación).

Foto: Capture

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