Diálogo político Por: Bruno Renaud

Domingo, 15 de Enero de 2017 10:52 am

ÚN

Los accidentes de la vida política, tanto nacional como internacional, nos invitan a buscar precedentes para guiarnos en nuestro difícil momento de diálogo. Y no se trata solamente de indagar en las tradiciones de nuestra historia política y religiosa, sino de abrirnos. Chavistas y antichavistas. Cristianos y musulmanes. Creyentes y no creyentes. Nos toca interrogar una historia múltiple. Con la firme convicción de que el esfuerzo nos puede enseñar a reunirnos. La verdad que ha de nacer habrá sido accidentada, pero genuinamente criolla. Realmente, el diálogo es posible.

“Nunca debemos tener vergüenza de buscar la verdad y hacerla nuestra, de donde sea que provenga. Pues, para aquel que busca la verdad, nada hay más precioso que la verdad misma. Además, la verdad nunca desacredita, nunca humilla a aquel que sinceramente la busca”. Esta bella cita proviene de un gran filósofo musulmán, nativo del Irak actual. Un hombre que ocupó casi todo el siglo IX. Alkindi, gran lector y traductor de Aristóteles, cuatro siglos antes de que se dedicara a la misma tarea el prodigioso santo Tomás de Aquino, intentó, él también, conciliar fe (islámica) y razón. Brillante inteligencia, abierta a la complejidad, buscador de la verdad en todos los dominios. Por eso, ha sido capaz de operar lo que, hasta el día de hoy, resulta tan difícil a los defensores de la fe o de la razón (no suelen ser los mismos): distinguir, uniéndolos, los campos de las ciencias humanas y el de las ciencias divinas. Lo mismo intentó Tomás de Aquino. La posición laica de esos dos religiosos, su combate contra el integrismo, los puso en el mismo campo de las víctimas: las “iglesias” de ambos – el islam y la cruz – los sometió a diversas persecuciones y humillaciones. Siempre habrá gente para sacar la espada en la defensa supuesta de los grandes principios y las ortodoxias. En cada época, “la verdad que yo tengo” cede ferozmente a la tentación de maltratar, y hasta asesinar, a quienes siguen otros caminos.

Al mirar a esos grandes hombres de ciencia y de fe, Alkindi y Tomás de Aquino, creo que su generosa búsqueda de la verdad concreta es modelo también para descubrir, hoy, los caminos amplios de la verdad política y laica.

Sacerdote de Petare

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