Dos visiones extremas Por: Guillermo Ortega

Domingo, 15 de Enero de 2017 10:54 am



¿Qué hacer en política cambiaria? ¿Unificar y flotar? ¿Abrir un mercado paralelo y continuar con un sistema de cambios preferenciales más ordenado? En realidad, no hay muchas variantes y las discusión entre esas alternativas ha sido muy intensa desde 2013, aunque todavía estamos en el mismo dilema y no aparece mucho avance. Lo curioso es que el debate se reproduce con los mismas variantes en los círculos opositores y también dentro del gobierno, y lo aún más alarmante es que las posiciones extremas ganan más espacio, aunque ciertamente no existe consenso sobre la dirección y la secuencia de las medidas.

Aunque en realidad se trata de una decisión compleja, se entiende perfectamente que se tengan distintas posiciones al respecto. Eso es muy comprensible, pero con mucha frecuencia no se entiende que la decisión cambiaria no puede tomarse de forma aislada e independiente de lo que se haga en materia de política monetaria y sobre todo en el ámbito fiscal. De cierta forma, entre mantener el sistema actual y unificar existe un muy importante prerrequisito fiscal, la magnitud del ajuste fiscal, que se haga estable una especie de rango entre las distintas opciones cambiarias, sobre todo si quiere estabilizarse la tasa de cambio.

En medio de esa muy compleja discusión cambiaria, no deja de asombrar la manera como algunos economistas se aproximan el debate cambiario. De un lado están algunos que creen que el solo hecho de unificar haría que el tipo de cambio se desplome, quizás a un nivel parecido a lo que sería un tipo de cambio de respaldo, el que resultaría de dividir todos los pasivos en circulación entre las reservas internacionales; algo así como que no existirían suficientes bolívares para validar un tipo de cambio más alto.

Es una especie de monetarismo infantil, aunque la expresión podría sonar redundante, lo es en tanto se cree que el tipo de cambio es una relación entre stock, en el que todo gravita alrededor de la magnitud de las reservas y ninguna influencia tiene la magnitud de los bolívares que sean necesarios emitir para cubrir el déficit. Para el tipo de cambio importan mucho más los flujos, especialmente en la muy delicada situación macro que tenemos, lo que va a determinar el nivel del tipo de cambio es la velocidad de emisión de los bolívares. Pretender que la unificación por sí sola es la clave es simple ignorancia.

En el otro extremo hay una idea igual de alocada. El tema es simplemente producto de la especulación. En la frontera se forma un tipo cambio más o menos parecido al mercado negro, mientras que en Bogotá el Banco de la República tiene un tipo de cambio parecido a la tasa oficial del BCV en Venezuela.

Según esa tesis, los especuladores hacen enormes ganancias arbitrando entre esos dos tipos de cambio. Es la tesis de que los bolívares terminan en las bóvedas del Banco Central colombiano. Igual que el monetarismo infantil, eso es simple ignorancia. El Banco de la República a esa tasa con el público, es decir, nadie puede llegar con bolívares y adquirir pesos a la tasa oficial, de la misma manera en que usted no puede llegar con un bulto de bolívares y adquirir dólares a la tasa de 10 Bs/$ en la sede del BCV. No hay una ruta de la especulación entre Cúcuta y Bogotá. La ingenuidad del monetarismo y el infantilismo especulativo se dan la mano en los extremos.

macroentorno@gmail.com

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