Foto: Archivo

La autonomía del BCV Por: Guillermo Ortega

Domingo, 29 de Enero de 2017 04:46 pm



Por lo general, hay que desconfiar de las fórmulas mágicas, los remedios que sirven para todo. Con el Banco Central sucede algo similar. Nada de ajuste en las cuentas fiscales o mayor disciplina en el gasto; basta con establecerla, en muchos casos sin mayores precisiones de exactamente cómo. Es cierto que hay mucha literatura académica que sugiere algunas ganancias en mayor autonomía de los bancos centrales, no para actuar de forma discrecional, las cuales se producen cuando se actúa de acuerdo con unas reglas previamente establecidas y en estrecha coordinación con la autoridad fiscal. Generalmente, los bancos centrales tienen dos tipos de objetivos: uno en relación con la estabilización, permitir que la economía crezca en línea con su potencial minimizando las fluctuaciones, y otro asociado al control de la inflación, preservando el valor de compra de la moneda. Esos objetivos son a veces contradictorios, y ejercer ese doble mandato es una tarea muy difícil. Por ejemplo, para Ben Bernanke, el anterior presidente del Banco Central de Estados Unidos, eso lo condujo a más que duplicar el balance de la Reserva Federal para enfrentar una muy severa crisis financiera violando algunos principios básicos de lo que sería una regla previamente establecida para el control de la inflación. Sin embargo, el consenso general, al menos de una muy extensa literatura, ese doble mandato de un banco central moderno, es mucho mejor alcanzado cuando se ejerce en un marco de reglas preestablecidas con un marco institucional apropiado. Ese no significa que el Banco Central actúa por su cuenta. Es posible demostrar que un banco central que actúe de forma autónoma, sin coordinación con la autoridad fiscal, puede conducir a escenarios aún peores en términos de bienestar. Al final, sin ajuste fiscal, con un banco central que imponga una especie de ajuste monetario ingenuo, el resultado es mucha más inflación en el futuro. Al final, los modelos, escritos bajo un conjunto determinado de supuestos, pueden resultar en recomendaciones erróneas cuando se pierde un sentido básico de la realidad. Las condiciones específicas, los detalles, para el ejercicio de la política económica terminan siendo demasiado importantes.

En el caso de Venezuela, el mandato del Banco Central está expresamente establecido en la Constitución. Allí se establecen responsabilidades sobre preservar el poder de compra de la moneda y mantener condiciones apropiadas para que la economía crezca. Es uno de los grandes aportes de la Constitución de 1999. Ciertamente, cuando uno observa los resultados del año pasado, con registros de inflación y crecimiento que son los más adversos en la historia reciente del país, hay muchas razones para pensar en esos temas. Pero es un absurdo pensar que simplemente se trata de darle mayor autonomía. A veces uno tiene la impresión de que el BCV ha actuado más bien sin la necesaria coordinación con el Gobierno, emitiendo más dinero de lo que necesita, manejando torpemente el cono monetario, con un pésimo manejo de su portafolio de activos y un peor manejo de sus instrumentos del mercado abierto. Sin duda, hay mucho de responsabilidad en el Gobierno, pero el BCV también ha cometido muchos errores autónomamente. El problema es mucho más complejo que restituir la autonomía.

macroentorno@gmail.com

Comentarios

x

Check Also

¿Para qué la Historia? Por: Laura Antillano

Escribió Enrique Bernardo Núñez a propósito de Juan Francisco de León: “Puede que la figura de León sea en el futuro asunto de un gran poema. (…) Seria de recordar ...