La mentira: política de Estado Por: Gloria Cuenca

Domingo, 5 de Febrero de 2017 08:59 am

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En mi casa, si no se decía la verdad y te descubrían -lo que siempre ocurría-, el castigo era fuerte: escribir mil veces “no se dicen mentiras, la verdad es lo correcto”. Así fue siempre, desde que tengo memoria. Pasaron años antes de que conociera a personas que me dijeran que “el culto a la verdad que yo tenía no era saludable”. Como periodista, he sido siempre una seguidora de los hechos y sucesos veraces; es decir, que se pueden demostrar, tal como reza la Constitución nacional en el artículo 58. La mentira, como se dice comúnmente, “tiene patas cortas”: dura hasta que se conoce la verdad. Los países comunistas hacen todo lo contrario, un culto a la mentira. No entiendo muy bien; ¿qué ganan con eso? A menos que sea el adoctrinamiento por la mentira. Rápidamente los descubren los engañados, pues frente a la realidad o te haces el loco, o te vuelves loco o asumes la terrible realidad, que no es otra que la verdad: la dictadura en todos los ámbitos de la vida, incluso en la familia. Si te descuidas, acaban con las relaciones al interior del núcleo familiar y, por supuesto, con los amigos. Es la manera que tienen de impedir que se hable, se converse, se informe y comunique sobre hechos que ponen de relieve los desastres y las barbaridades que ocurren en la vida de los países totalitarios. Por eso, una vez que termina la pesadilla, los sumisos, sometidos, idiotizados por esas consignas, dicen “¿cómo es posible? No sabía”. Y ¿cómo saber si solo ves el canal 8, lees Vea y El Correo…? De eso se trata, de que no sepan lo que realmente está pasando. ¿Cuándo se vuelve la política mentira de Estado? Cuando se empiezan a dar cuenta de que nada de lo que ofrecen puede cumplirse y, por el contrario, la vida se hace mucho más dura en los países de corte marxista. Por eso, prometen “el oro y el moro” para las generaciones futuras. Nada en el aquí y el ahora; todo es para después. El verbo que conjugan siempre es en futuro. Manifiestan lo que harán, edificarán, sembrarán, cosecharán, construirán. Es una especie de dialéctica de la mentira, que montan y ellos mismos se lo creen, para ayudarse con sus mentiras. Hay que estar muy alertas. Permanentemente, no hacen sino decir mentiras y hacer propaganda falsa y embustera, para convencer a los más ingenuos, ignorantes, tontos e idiotas de sus cuentos fantasiosos y de que al final lograrán todo lo que han dicho. Sí, cómo no: robar, maltratar y quedarse por siempre en el poder. Esa es su verdad.

@EditorialGloria

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