Más allá del conflicto Por: Beltrán Haddad

Domingo, 19 de Febrero de 2017 09:56 am

Noticiasx7

Hemos vivido situaciones difíciles y hoy estamos en momentos inesperados en lo que vamos siendo; por eso nos ubicamos en la fase de diagnóstico, como diría Michel Foucault, o lo que es lo mismo, estar atentos para lo desconocido, o quizá lo impredecible en el tiempo que queda de este tormentoso período. Nunca el país había sido víctima de tanta saña como la de ahora, de sus enemigos internos y externos, pero sabemos lo que está pasando y no hay dudas de la guerra económica contra un pueblo y contra una revolución pacífica que persiste en la lucha por su soberanía y el derecho del pueblo a no pasar hambre y a no permitir que le hagan lo que le hicieron, por desgracia, al pueblo chileno cuando le boicotearon la distribución de alimentos y le dieron el golpe que acabó con aquella democracia.

A nuestro país no le sucederá lo mismo, las cosas son distintas en nuestra actualidad, a pesar de los pesares y la pretensión de alterar la paz. Sin embargo, una parte del diagnóstico nos coloca en el centro de un problema que va mucho más allá de un conflicto entre poderes del Estado pero que afecta en sumo grado a la Asamblea Nacional sentenciada en desacato y hoy, prácticamente, autoexcluida del poder público y sin validez en sus atribuciones porque sus actos son nulos. No es un conflicto entre el Poder Legislativo y el Poder Judicial per se en controversia constitucional, sino un enfrentamiento de un sector mayoritario de la AN contra la jurisdicción constitucional que viene confirmando en sus decisiones el desacato que dictó la Sala Electoral.

Venezuela dejó de ser un Estado legislativo de derecho y la Asamblea quedó sometida, indefectiblemente, a esa jurisdicción constitucional cuyas atribuciones no aparecen en el título del poder público sino en el que se refiere a la protección de la Constitución. O sea, el peso de la jurisdicción constitucional no admite confrontar con ninguno de los poderes sino resolver los conflictos de esos poderes del Estado o de los particulares. De manera que siendo imposible, por ejemplo, aplicar la técnica de la ponderación, o cualquier otra, en ese enfrentamiento de la Asamblea, mal podemos buscar una solución que no sea la aceptación de las decisiones de dicha jurisdicción suprema. La otra vía posible, y de menos coste, es el diálogo político y, aun así, quedan pendientes muchas cosas y la pregunta por el tiempo futuro.

Abogado

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