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La renuncia del canciller le crea a Temer otro dolor de cabeza

Jueves, 23 de Febrero de 2017 11:43 am

EFE

La renuncia del canciller José Serra, por motivos de salud, le ha generado un nuevo dolor de cabeza al presidente brasileño, Michel Temer, que ya buscaba un nuevo ministro de Justicia y ahora también precisa otro jefe para la diplomacia.

Serra, de 74 años, presentó su carta de dimisión la noche de este miércoles y dijo hacerlo “con tristeza” y por “problemas de salud” que le “impiden mantener el ritmo de viajes internacionales” que son “inherentes” a la función de canciller.

En medios diplomáticos, se conjeturaba sobre esa renuncia desde diciembre pasado, cuando Serra fue sometido a una delicada operación para corregir serios problemas en la columna vertebral, tras la cual los médicos le recomendaron cuatro meses de reposo que no cumplió.

Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores dijeron a Efe que Serra “se quejaba” de dolores en la espalda y que su último viaje, la semana pasada a Berlín para asistir a una reunión ministerial del G20, “fue casi una tortura” y precipitó la dimisión.

Durante su breve gestión, que comenzó en mayo pasado cuando Temer asumió el poder una vez que fue separada del cargo la expresidenta Dilma Rousseff, destituida luego en agosto, Serra fue la imagen fiel del talante conservador del actual Gobierno brasileño.

En plena sintonía con Temer, rompió todos los lazos tejidos por Rousseff con los países del “eje bolivariano” y en especial con el Gobierno de Venezuela, país que acabó suspendido del Mercosur tras las presiones ejercidas por Brasil, Argentina y Paraguay.

También le imprimió a la diplomacia un acento más económico y volcado a la búsqueda de nuevos mercados, un trabajo que ha quedado truncado y deberá ser retomado por el nuevo canciller.

Durante los nueve meses que permaneció en el cargo, este veterano político que ha sido candidato presidencial dos veces, hizo un total de 16 viajes al exterior que minaron su salud y le llevaron a una dimisión que supone un nuevo problema para Temer.

El mandatario ya tenía dificultades para nombrar un ministro de Justicia, tras haber postulado a Alexandre de Moraes, quien ocupaba ese cargo, para cubrir en la Corte Suprema la vacante abierta por el fallecimiento del juez Teori Zavascki, en enero pasado.

El cargo de ministro de Justicia es de vital importancia para el Gobierno, sobre todo en momentos en que los tribunales investigan a decenas de políticos tanto del arco oficialista como de la oposición por la red de corrupción que operó en la estatal Petrobras.

Las sospechas generadas por esa vasta investigación pesan sobre el propio Temer y algunos de sus ministros, e incluso eran una sombra para Serra, sobre quien la prensa afirma que habría recibido dinero de la corrupción para sus campañas presidenciales en 2002 y 2010.

Cuando el pasado 6 de febrero Temer anunció la postulación de De Moraes a la vacante en el Supremo, también dijo que solo nombraría a su sustituto en Justicia una vez que el Senado se pronunciara sobre la plaza en el tribunal, lo que ocurrió este miércoles.

Sin embargo, fuentes del Gobierno han dicho que el mandatario aún no ha encontrado el candidato “ideal” para ese despacho y que sigue en consultas con su vasta base política, construida en parte gracias a la adjudicación de cargos en el gabinete a cambio de apoyo en el Parlamento.

En el caso de la Cancillería, que no está entre las principales prioridades de un Gobierno abocado a resolver la gravísima crisis económica del país, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), al que pertenece Serra, se apresta a proponer un sucesor.

Sin embargo, el candidato natural en esa formación, el senador Aloysio Nunes, con larga experiencia en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, adelantó que no tiene interés en el cargo. “Soy parlamentario por excelencia”, explicó.

Descartado Nunes, fuentes del PSDB estudian como candidato a José Aníbal Peres, también de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y suplente de Serra en esa cámara, en la que el flamante excanciller pretende volver a ocupar su escaño.

No obstante, la definición dependerá de consultas internas en el propio PSDB y la decisión final de Temer, que pudieran quedar para la semana próxima, pues mañana Brasil se sumergirá durante cinco días en el Carnaval, la fiesta más popular del país y en la que los políticos suelen mostrarse más relajados ante sus electores.

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