La protesta como camino Por: Armando Briquet

Domingo, 9 de Abril de 2017 10:09 am

ÚN

Levantar la voz frente a lo que parece y es injusto, reclamar por lo que te pertenece y quieres defender, exigir soluciones o respuestas a un problema común; en definitiva, reclamar para vivir mejor es un derecho y una garantía que los hombres libres debemos mantener con celo y cuidar de quien pretenda atropellarnos.

Son miles los ejemplos en el mundo en donde el reclamo ha salvado vidas, donde las exigencias firmes y contundentes han marcado el inicio de avances para la humanidad, y en donde los gobiernos totalitarios han visto cercenadas sus aspiraciones por el hecho de tener a un pueblo consciente de su papel en la historia de los países.

El caso de Venezuela no escapa ni es ajeno a esto.

Desde los inicios de nuestra democracia mucho aprendimos a valorar lo que significa el reclamo por lograr tener mejores condiciones de vida, por el respeto a los derechos humanos de todos, por alcanzar las aspiraciones de cada ciudadano. Protestas icónicas llenan las páginas de nuestra historia para servir de recuerdo y alerta de lo que se avanza y se alcanza utilizando la herramienta de la protesta pacífica y organizada. También, esas mismas páginas de la historia contemporánea están llenas de relatos nefastos y oscuros de represión y persecución. La que hubo en el pasado y en la historia más reciente, nos recuerda el miedo que le tienen los que están en el poder a la voz de los ciudadanos en las calles.

Los derechos humanos y la Constitución son una construcción permanente. No demos por sentado que están allí por escrito y que eso es razón suficiente para que los que tienen el poder los respeten y cumplan. Todo lo contrario. De lo que se trata es de entender y estar conscientes de que el reclamo del ciudadano se escucha si es una sola voz, organizada en muchos, la que se levanta para reclamar y exigir una mejor calidad de vida, la solución a sus problemas, y el respeto a la ley. De lo que se trata es de estar conscientes de lo fundamental que resulta para las democracias que sus ciudadanos sepan que los derechos deben ser defendidos por todos y garantizados por todos, comenzando precisamente por los individuos.
Hemos aprendido que por la vía de la protesta logramos, desde la atención de un servicio público, hasta la defensa de la Constitución ante las acciones que la quieren violar y pisotear.

Protestar es una acción inherente a la condición humana. Hagámoslo, y protestemos por los derechos que nos negamos a perder.
@Armando_Briquet

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