Subsisten los riesgos Por: Eleazar Díaz Rangel

Domingo, 16 de Abril de 2017 09:43 am

ÚN

A propósito de “Se cierra el cerco”, que publiqué aquí mismo el domingo pasado, varias personas me han preguntado si yo creo en una posible intervención militar de los Estados Unidos a nuestro país; dos lo hicieron por email, uno por teléfono y tres o cuatro personalmente.

Y desde ya debo responderles que no creo en esa eventual intervención militar estadounidense. Además de los conflictos fuera de sus fronteras en los que está metido (Siria, Corea del Norte, Afganistán, Irán), relaciones tensas con Rusia e impronosticables con China, ¿es necesario agregar a ese cuadro uno en América Latina?
Habrán leído que el jefe del Comando Sur, en su informe ante la Comisión de Asuntos Militares del Senado, no habló de una posible intervención militar de EEUU en Venezuela, pero sí de una acción regional.

El Pentágono conoce mejor que nadie la capacidad defensiva de Venezuela, su reforzado poder antiaéreo, pueden prever los límites de la unidad cívico-militar, y saben que más importante que la declaración pública de apoyo del Alba, más significativos, son los acuerdos secretos de esa reunión. Hasta han examinado la precaria ayuda que pudieran recibir de los ultrarradicales opositores.

Con tales informaciones han examinado hace tiempo, (estudios renovados regularmente), cuáles serían los resultados de una eventual intervención, y, en lugar de hacerlo ellos, han optado por una acción multilateral.

Pero, ¿cuáles países se sumarían a una acción militar contra Venezuela, apoyada por EEUU? No me atrevo a mencionar uno solo, ni siquiera a Brasil o Argentina, que a pesar de los deseos que pudieran tener Temer y Macri, son tales sus problemas internos que una desesperada acción de esa naturaleza podría significar que perdieran el poder.

Como pueden deducir, en estas condiciones no es viable ninguna intervención militar. Pero no desmayarán en seguir desarrollando una política de cerco y de aislamiento a Venezuela, de impulsar acciones que desestabilicen su gobierno, como las que intenta la oposición localmente. De allí la importancia de la movilización del chavismo, de reforzar las estructuras organizativas y su capacidad combativa.

Bolívar y Piar

Hace poco se celebraron los 200 años de la Batalla de San Félix, que victoriosamente libró el general Manuel Piar. El colega Américo Fernández, relata en Historia del estado Bolívar (tomo II): “El 25 de abril (1817), procedente de Barcelona, llegó el Libertador al Orinoco a ponerse al frente de las operaciones y el 2 de mayo se reunió con Piar en el campamento de la Mesa de Angostura, y tras ser reconocido como Jefe Supremo decidió reunir los batallones y dividirlos en dos cuerpos: uno al mando del general Bermúdez para sitiar y tomar Angostura y otro cuyo mando se reservó el Libertador para estrechar y tomar la fortaleza de Guayana. A Piar se le asignó sostener las misiones del Caroní…”, cuya importancia militar no se describe. Y aunque no quedó escrito, allí debió comenzar su divergencia, que terminó con su fusilamiento el 16 de octubre de 1817, y cabe preguntarse: ¿por qué Bolívar dividió el Ejército triunfante de Piar y no le asignó algún mando a él, que lo había formado y comandado?

A la declaración de Ernesto Samper, de Unasur, según las cuales las elecciones son la mejor salida a la situación política del país, de alguna manera el presidente Maduro respondió positivamente el pasado domingo. Resta ahora la opinión de Tibisay Lucena.

Ustedes debieron leer ayer las declaraciones de militares de Corea del Norte; advierten que será “despiadada” la respuesta a EEUU si reciben una agresión de ese país, dispararán misiles a sus bases militares en Corea del Sur y Japón. Con tal advertencia, después que el presidente Trump ordenó el ataque a una base militar siria movilizó la flota del Pacífico a la península coreana y lanzó “la madre de todas las bombas” a Afganistán (parece que sin los resultados previstos); no debería sorprendernos que, como se dice popularmente, “le pique adelante” con un ataque “preventivo” y bombardee devastadoramente a Pionyang y otros blancos de Norcorea, que tendrán desde hace tiempo precisados.

“Las transnacionales petroleras, como siempre hemos sostenido, acechan al país en dificultades, presionan, tienen agentes insospechados que actúan bajo los más variados argumentos, con los mas sofisticados contratos y propuestas de auxilio, para arrebatarnos lo más preciado que nos legó el comandante Chávez, nuestros recursos, el petróleo, nuestra soberanía, la Patria”, escribió hace poco Rafael Ramírez en Panorama. Al menos una pregunta le haría: si nos puede dar alguna pista de esos “agentes insospechados” de las transnacionales petroleras que actúan en Venezuela. La última vez que lo vi, cuando vino a defenderse de las ataques que le hicieron en la Asamblea Nacional, me advirtió sobre las maniobras de las petroleras: “Debes estar pendiente”.

Libros recibidos en los últimos días: “La muerte de Hugo Chávez. La vida por su pueblo”, de Astolfo Sangronis Godoy, donde “se estudia exhaustivamente la posibilidad de que la muerte de Hugo Chávez fuera un asesinato político o un magnicidio”, que podría servirle a la comisión especial que estudia esa posibilidad… “La carta de Jamaica en el siglo XXI”, con varias aproximaciones críticas. Editado por el Centro Nacional de Historia… “El rostro de una crisis. Una mirada al futuro”, de Jesús Cepeda Villavicencio, sin pie de imprenta… Y de Gabriela Mistral, “Escritos políticos”, de Tierra Firme, FCE, donde sorprende su defensa de Sandino, cuando el presidente Hoover lo declaró “fuera de ley”, enviado por mi amigo Yuri Valecillo.

Y colegas de la AP-AIP me entregaron las memorias digitalizadas de todas las versiones de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, desde 1926, junto a una placa por mi gestión como periodista deportivo.

Felicitaciones a Luis Romero Petit, tercera base de los campeones mundiales de 1941, y después, del Cervecería Caracas; está cumpliendo 100 años, y pronto los celebrará Enrique Fonseca, el catcher de ese equipo.

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