Maryclen Stelling

¿Y después qué? Por: Maryclen Stelling

Domingo, 23 de Abril de 2017 09:44 am

ÚN

Expectante, el país esperaba el 19-A, jornada histórica de la historia reciente que aun cuando derrota la violencia y el golpismo, potencia la calle en tanto frente de batalla. Previamente la ciudadanía había sido sometida a una multidimensional estrategia comunicacional que preparaba psicológicamente para la confrontación final. El Ejecutivo activa el Plan Zamora ante lo que califica de “proceso golpista e intervención de Venezuela” (…) “el cual derrotaremos”.

Desde el Poder Legislativo, se lanza un mensaje a las Fanb pidiendo a los militares “reflexionar sobre el papel que están haciendo en este momento de la historia de Venezuela (…) en el cual deberían demostrar (…) que están del lado de la Constitución y del lado del pueblo”.

Desde nuestras trincheras nos preparamos para enfrentar tal confrontación y derrotar al enemigo. El Presidente afirma que se desmanteló la violencia, asevera que quiere ganar “esta batalla” en elecciones y conforma un equipo promotor del diálogo por la paz. La MUD convoca a su gente a seguir en las calles hasta la confirmación de las elecciones generales en “no más de 2 meses”, fortalece el lobby internacional y profundiza el socavamiento del apoyo popular.

¿Si ambos están tan ansiosos por realizar elecciones, qué les impide llegar a un acuerdo?Los dos bandos se disputan el triunfo en razón del tamaño de la convocatoria, legitimidad que les asiste, número de víctimas, destrozos y culpables de las acciones violentas: represión de las fuerzas del orden, colectivos al servicio de la causa oficial y grupos de choque “terroristas” a favor de la oposición.

Las marchas se consagran como frentes de guerra y espacios de medición de fuerzas, suerte de estrategia política indefinida, y cortoplacista. Los partes de guerra que corren por las redes legitiman la confrontación, se disputan la titularidad del privilegio de la violencia y destrucción del adversario. Se potencia la matriz comunicacional de negación y deslegitimación del contrario, apostando a su eliminación del escenario político.

Lo que acontece ya no es lo que veo ni participo. Lo que percibo y vivo es lo que desde una trinchera política comunicacional me inducen e incitan a ver sentir y vivir. Pareciera que estamos condenados a desconocernos como venezolanos, imposibilitados de reconocernos en nuestras diferencias e incapacitados para construir colectivamente nuestro futuro. @maryclens

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