Del odio a la guerra: un paso Por: Beltrán Haddad Haddad

Domingo, 30 de Abril de 2017 10:06 am

Noticiasx7

Hemos visto situaciones de odio muy marcadas por la condición social o por la postura política del otro. Eso está andando en Venezuela como algo parecido al llamado “racismo moderno” europeo que lleva su explicación en la discriminación de los inmigrantes, de los marginados y de los que buscan refugio huyendo de las guerras de Medio Oriente; pero los que aquí instigan al odio, en medio de la crisis política y económica del país, saben que es delito hacerlo pero se amparan en un falso ejercicio de la libertad de expresión.

Y lo hacen sin una pizca de humanidad en la radio, en los periódicos, en las redes y en la televisión. Usted los ve y los oye; puede ser un político, un periodista, un cura, cualquier otro o un locutor. Se nota su ánimo y se percibe cuando hablan o cuando escriben porque van y vienen sin medir el daño que le hacen al país.

La situación que hoy vivimos se presenta como una conglobación de antipatías, de odios, de mentiras y de conductas hipócritas. Los demonios se desatan dentro y fuera del país. Atrás quedó aquella ficción de igualdad que por años y años hizo posible que se mantuviera una desigualdad sin violencia.

Ahora se presenta el odio del que dice ser venezolano y pide en el exterior que no le den financiamiento al país o del que invoca intervención y permite que extranjeros, como Almagro, solicite, contrario a lo que dice la Constitución, “elecciones generales completas a la mayor brevedad”; o que presidentes de gobiernos enemigos de Venezuela, como un “puñado de bandidos que infectan nuestras comarcas”, como diría el Libertador en su Manifiesto de Cartagena, pretendan con su odio un tutelaje de la patria e infectar con su posición injerencista nuestras soberanía e independencia.

Las manifestaciones pacíficas de sectores opositores son manifestaciones de odio que han dejado destrucción y muerte de gente inocente. No podemos ocultarlo por más que insistan los instigadores en hablar de “manifestaciones pacíficas”.

Ya es tiempo de recoger su odio y su terror. Se dice que el diálogo es el arte de buscar la verdad en el punto de vista del otro para vivir en paz; en cambio, el odio siempre estará a un paso de la guerra civil.

Hoy, lo que importa es reunirse y hacer renacer el arte de saber hablar y escuchar, sin que ello implique sacrificios para el pueblo. Repito, del odio a la guerra solo hay un paso.

Abogado

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