Foto: Maryclen Stelling - Archivo

Todo vale Por: Maryclen Stelling

Domingo, 30 de Abril de 2017 10:07 am

Noticiasx7

La peligrosa coyuntura actual parece conducir al país a un proceso de legitimación de la violencia política en detrimento de cualquier intento de fortalecer el diálogo, la convivencia y la cultura de paz.

En el presente contexto de confrontación política, los grupos en pugna definen la situación de acuerdo con sus intereses y generan significados sobre el orden social a través de un sistema de creencias e interpretaciones compartidas de la realidad social, dirigidas tanto a la identificación grupal como a la definición del adversario. Creencias grupales que pretenden responsabilizar al grupo “enemigo” de la situación del país y, en consecuencia, deslegitimarlo.

Desde ese poder simbólico, se construye un discurso contra el enemigo que justifica y promueve el empleo de estrategias de agresión y eliminación.

Las creencias grupales y la legitimidad social, manejadas por cierto liderazgo político con el apoyo y la complicidad de medios de información políticamente afines, son los motores fundamentales en la justificación de la violencia que se emplea para combatir al enemigo.

Los discursos de la violencia construidos por tal liderazgo alimentan las narrativas mediáticas y circulan vertiginosamente por las redes sociales de la mano de los “prosumidores”, suerte de productores y consumidores de relatos transmediáticos.

Principales instrumentos empleados para difundir tanto los discursos bélicos, como las operaciones psicológicas dirigidas a impulsar la obediencia destructiva en la ofensiva contra el enemigo político.

El manejo perverso del poder, de la influencia y el control social de la protesta conducen a promover el empleo sistemático de la violencia, como medio para transformar la estructura política de la sociedad.

Cuando el conflicto político desemboca en la confrontación violenta, se radicaliza el discurso promotor del terrorismo y, con la excusa de eliminar la amenaza y el peligro que el adversario representa, se incita a ciertos sectores de la sociedad a cometer acciones extremas.

Cuando el discurso político legitima el terrorismo, se desbordan las compuertas y se consagra la cultura de la violencia.

Cuando “todo vale”, comienza a transitarse la senda de la destrucción y la muerte, negación de las condiciones simbólicas y materiales que nos permitirían alcanzar a una solución no violenta de las diferencias y construir una sólida cultura de paz.

@MaryclenS

Comentarios

x

Check Also

¿Para qué la Historia? Por: Laura Antillano

Escribió Enrique Bernardo Núñez a propósito de Juan Francisco de León: “Puede que la figura de León sea en el futuro asunto de un gran poema. (…) Seria de recordar ...