El atacante de Manchester formaba parte de una célula yihadista

Jueves, 25 de Mayo de 2017 12:15 pm

La Nación

El mayor temor de los investigadores se cumplió. El jefe de la policía de Manchester, Ian Hopkins, informó ayer que el autor del atentado terrorista perpetrado el lunes tras un concierto de la estrella pop Ariana Grande no actuó solo, sino que formaba parte de una célula jihadista.

“Creo que está muy claro que se trata de una red, que estamos investigando”, dijo Hopkins ante la prensa al ser preguntado sobre si la policía está buscando a una persona que pudo haber fabricado la bomba. Tras el ataque, los investigadores encontraron una conexión en Libia que parece crecer rápidamente hora tras hora, de manera intrincada y desconcertante.

Anoche seguía la cacería humana para tratar de desenmascarar la red de complicidades del atacante Salman Abedi, de 22 años, que con su hermano habría jurado fidelidad al grupo jihadista Estado Islámico (EI). Salman se detonó con explosivos de fabricación casera que llevaba consigo, en medio de familias (jóvenes, chicos y padres) al término del espectáculo.

Las investigaciones dejan pocos espacios para dudas. Esta vez nadie cree que haya sido un lobo solitario haciendo de las suyas. Salman, hijo de refugiados libios perseguidos por Muammar Khadafy que huyeron hacia Gran Bretaña en los años 90 y que luego volvieron a su país, no fue un atacante en soledad.

La bomba que estaba cargada en su mochila con la cual se hizo explotar era demasiado sofisticada -de fabricación artesanal compleja y tremendamente potente- para pensar que la fabricó solo. The New York Times ayer publicó fotos de la evidencia forense que demuestran que uso un detonador. De aquí la convicción de que existe al menos una célula, que esta aún activa y dispone como mínimo de un especialista. Una creencia que ha llevado al gobierno de Londres y al comité de emergencia Cobra, reunido dos veces en pocas horas por la premier, Theresa May, a activar la alerta en el país al nivel “crítico”: el más alto en la escala de amenazas, proclamado sólo dos veces en el pasado.

En tanto, en Londres y otras ciudades, varios lugares sensibles fueron militarizados, hecho casi sin precedente, una situación inédita en una isla con policías urbanos sin armas.

Las fuerzas de seguridad detuvieron ya a ocho personas relacionadas con el atentado. Tres son familiares directos del terrorista suicida. Su hermano mayor, Ismail, fue detenido anteayer en un suburbio de Manchester; su padre, Ramadan, y su hermano menor, Hashem, de 20 años, fueron arrestados ayer en la capital de Libia, Trípoli.

Las otras cinco personas fueron detenidas en los alrededores de Manchester; los dos últimos arrestos fueron en la tarde de ayer: un hombre en Wigan (a 30 kilómetros de la ciudad), que llevaba un paquete sospechoso, y una mujer en el norte de Manchester, en el distrito de Blackey. Salman Abedi ya estaba bajo el radar de los servicios de inteligencia mucho antes del ataque, según informó la ministra del Interior, Amber Rudd. Al parecer había viajado a Arabia Saudita hace un año y medio, y a Libia hace algo menos de dos meses. Además, el ministro de Interior francés, Gérard Collomb, aseguró que Abedi “probablemente” también estuvo de visita en Siria, donde pudo haberse radicalizado.

Su hermano Hisham, detenido por la Rada, la milicia que se encarga de la seguridad en Libia, confirmó que Abedi había jurado fidelidad al grupo fundamentalista EI. “Confesó haberse unido a EI con su hermano Salman Abedi”, dijo en un comunicado la Rada, tras el interrogatorio al que fue sometido.

En tanto, un ex agente de seguridad libio dijo que el padre del atacante de Manchester era un presunto miembro de un grupo respaldado por Al-Qaeda en Libia. Lo afirmó Abdel Basit Haroun, que sostuvo que conocía personalmente a Ramadan Abedi, padre de Salman Abedi, quien era miembro del Grupo Libio Combatiente Islámico en los 90. Ese grupo estaba vinculado con Al-Qaeda.

La investigación se centra ahora en detectar en Gran Bretaña a los colaboradores que pudieron ayudarlo a preparar un ataque con relativa sofisticación: los materiales para fabricar la bomba, el montaje de la misma y la elección del objetivo indican una elevada planificación. El lunes por la noche, Abedi hizo estallar su carga explosiva, transportada en una mochila, en el estadio Manchester Arena cuando acababa de finalizar un concierto de Ariana Grande. Por lo menos 22 personas murieron, entre ellas menores de edad, y otras 59 resultaron heridas, 18 de ellas en estado crítico.

May anunció anteayer que Gran Bretaña elevó a “crítico”, es decir, al máximo, el nivel de alerta terrorista tras el atentado de Manchester. La medida supone que las autoridades del país se preparan para “un atentado inminente”.

Por otro lado, la ministra del Interior se quejó de que funcionarios norteamericanos filtraran detalles de la investigación sobre el ataque antes de que las autoridades británicas estuvieran preparadas para hacerlos públicos. Dos funcionarios norteamericanos habían confirmado en anonimato que había 20 personas muertas antes de que la policía de Manchester lo hiciera.

La policía de Londres anunció que pedirá al ejército que ayude a proteger lugares estratégicos, incluyendo el palacio de Buckingham, el Parlamento o las embajadas. La tradicional ceremonia del cambio de guardia en el palacio de Buckingham, residencia oficial de Isabel II, fue cancelada y el Parlamento de Westminster fue cerrado al público. El nivel de alerta era desde 2014 “severo”, el segundo más alto de una escala de cinco. La última vez que se alcanzó el nivel “crítico” fue en julio de 2007, tras un incidente terrorista en el aeropuerto de Glasgow que se produjo un día después de unos atentados con coche bomba frustrados en el centro de Londres.

May, furiosa por las filtraciones

Durante la cumbre de la OTAN que se realizará hoy en Bruselas, la primera ministra británica, Theresa May, abordará con el presidente norteamericano, Donald Trump, una serie de filtraciones sobre inteligencia crucial relacionada con el atentado en Manchester.

Los funcionarios británicos se mostraron ayer furiosos después de que The New York Times publicara varias fotografías forenses con partes de una bomba sofisticada, y que las autoridades temen podría complicar la investigación que produjo varias detenciones tras el ataque.

Se trata del último incidente relacionado con filtraciones a medios norteamericanos que provendrían de las agencias de la comunidad de inteligencia estadounidense.

Esas informaciones fueron compartidas por las autoridades británicas con su contraparte norteamericana como parte de los acuerdos de larga data en materia de cooperación en seguridad.

 

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