Maryclen Stelling

El triángulo letal Por: Maryclen Stelling

Domingo, 2 de Julio de 2017 10:21 am

UN

Se consolida en el país la cultura del miedo, el odio y la violencia, suerte de triángulo que se sustenta tanto en una praxis con consecuencias palpables como en narrativas políticas que se propagan y dominan nuestra vida.

En una sociedad donde la violencia ha pasado a constituir parte de la cotidianidad, desde las dos aceras políticas y -de la mano de las élites políticas, económicas y mediáticas- se ha ido edificando un complejo, catastrófico y perverso juego discursivo sobre el miedo, el odio, la violencia. Narrativas que compiten por imponer lo propio, “su verdad universal” y ponen la responsabilidad fuera de sí, de manera tal que la violencia siempre se ubica en el “diferente” y en otro “lugar”; en lo ajeno y lo desconocido como catalizador de los miedos.

En el imaginario de la violencia peligrosamente comienza a tomar cuerpo la eliminación del enemigo a nombre de la democracia y en aras de la paz. Así, “sin querer queriendo”, se legitima y se nos impone la cultura de la violencia del odio y del miedo, en tanto peligrosa combinación dinámica.

La violencia, “un fantasma sin tiempo ni lugar, presente en el extraño de la calle desconocida en la noche oscura. La violencia es el caos, una puerta abierta al caos; es la falta de límite, lo impredecible.”

Nos somete y avasalla la cultura del miedo y el poder dominador del odio socialmente aceptado. Se impone la estrechez, la desconfianza, el desconocimiento y la intolerancia. Hacemos de los espacios privados una suerte de cárcel donde nos protege el encierro en una identidad política y el aislamiento recíproco.

Subyugada por la escalada de la violencia, triunfa la cultura de las armas, la muerte, la destrucción y la eliminación del otro, del diferente, del enemigo.

El pacto de convivencia que debemos acordar pasa por trabajar la raíz del conflicto, cooperar en la resolución de los mismos y promover la reconciliación de las partes; abordar la reconstrucción desde una perspectiva multidimensional y generar la capacidad de enfrentar los conflictos con empatía, en un contexto de no violencia.

Para quienes realmente creen y honestamente promueven el dialogo, la convivencia en paz y democracia, se plantea -entre otros- el reto del desmontaje de la letal trilogía cultural: miedo, odio y violencia, en tanto consecuencias perversas del consenso social, discurso dominante y la legitimación política imperante.
@MaryclenS

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