Mala fe, peor intención Por: Gloria Cuenca

domingo, 3 de junio de 2018 12:38 pm

No debería sorprenderme nada, contradictorios lectores. A mi edad no creo que se justifique declarar. “Fui sorprendida en mi buena fe”. Pero es así. Estos trogloditas que nos desgobiernan, siempre nos ponen a dar carreras. Por una razón o por otra, resultamos envueltos en una trama maléfica que nos quita el sueño y nos mortifica.

Esta semana ocurrieron varias de esas molestias. Primero fue la reconversión monetaria. Para quienes consideramos que la economía es una ciencia que se acerca a los confines del infierno dada la dificultad que existe para comprenderla y sobre todo, cuando es la causa de nuestro mal vivir, se le busca la vuelta y se  atribuyen todos nuestros males a ella. Tengo mucha gente querida, inteligente y entrañable que estudiaron esa carrera.

Tienen mi admiración y respeto. Después la tuve que estudiar en el pre-grado y también en la Maestría. Lo confieso sin rubor: estudié como una loca y me aprendí de memoria muchos aspectos. Adolfo contribuyó, porque su pensamiento más lógico que el mío,  aclaraba dudas y  servía de ayuda constantemente. Hasta ahora, no recuerdo que ninguno de los maravillosos estudiosos de esa ciencia, que existen y sobreviven en Venezuela, haya dicho que la tal reconversión puede ayudarnos a salir del desastre en el que nos hundimos a diario.

Todo lo contrario. Pero, ¿qué le importa a este gobierno eso? Quien no se conmueve frente a la muerte de niños, ancianos y gente desesperada por falta de medicinas, ¿se van a preocupar de escuchar esas voces angustiadas, que analizan y advierten el disparate que van a hacer? En Caracas, el fin de semana con una gran incertidumbre, es decir desinformación, la gente más vulnerable perdió la compostura y con razón. Pienso que están jugando con fuego y en su inconsciencia no se dan cuenta.

Otro elemento que movilizó y creó gran zozobra es el asunto de las supuestas expropiaciones, que se les ocurrió a última hora. Produjo un gran desconcierto. Sin embargo, se sabe de la gran cantidad de casas y apartamentos que tienen los enchufados y gente del gobierno, cerrados. Se iniciaron chistes y comentarios, hasta que la Cámara Inmobiliaria sacó un comunicado, intentando poner las cosas en su sitio. ¿A qué se juega?, ¿A desesperar a la gente, a hacerlos sentir que la vida no vale nada? Atención: no se juega con los sentimientos y las necesidades de la gente de esta manera. Tan inmaduros son que no saben que en la vida todo tiene un costo. Mas tempano que tarde hay que pagar.

@EditorialGloria

Gloria Cuenca

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