El lucro ilegal Por: Beltrán Haddad

domingo, 1 de julio de 2018 09:25 am

En este país, por imperiosa necesidad y muchas veces por cualquier cosa, hay que pagar a funcionarios públicos por actos de sus funciones y hasta por la “justicia gratuita”. Es un comportamiento delictivo que viene de viejos tiempos y traduce esa conducta tradicional de procurarse ilegalmente un dinero o alguna utilidad en cualquier acto de la administración pública, pero en la actualidad cobra relevancia por la situación de crisis económica que vive el país donde los corruptos se aprovechan sacando jugosas ganancias.

No es de extrañar, entonces, que por cualquier documento alguna persona tenga que pagar al funcionario a sabiendas que la expedición de ese documento es un servicio gratuito, pero dicen que obligan a pagar hasta en dólares, como ha sucedido o está sucediendo con los pasaportes, cédulas, sentencias judiciales, patentes, documentos o certificaciones de cualquier naturaleza en situaciones de necesidad.

En la Ley contra la Corrupción se conoce esa conducta de pedir dinero por un acto que debería ser un servicio gratuito al ciudadano, como delito de lucro ilegal. Son incontables esas manifestaciones delictivas en actos de la administración pública. Lo grave es la impunidad y no hay barrera que la contenga para sentir alivio y algo mejor: seguridad jurídica.

El problema está en que se eligen y se hacen nombramientos de funcionarios que están desprovistos de autocontrol ético. Hay una corrupción que va por dentro en la administración pública, pero hay omisiones dolosas y también actitudes que bloquean la lucha contra ella, como aquella de un conocido político ya fallecido que decía que “el funcionario público roba porque no tiene razones para no hacerlo.”

El país precisa de un nuevo tipo de funcionario, de absoluta probidad, que mantenga como ejercicio de su conciencia el autocontrol ético y actúe en su vida cotidiana con rectitud, sencillez, fuera de toda ostentación y contra el despilfarro. Por desgracia continúan apareciendo funcionarios públicos y particulares que reciben sumas de dinero por pagos ilegales o “comisiones” indebidas en actos de la administración pública. El lucro ilegal hace despreciable tanto al funcionario que lo comete como al funcionario que lo tolera. Hoy, en momentos de crisis económica, esta corrupción busca extenderse peligrosamente y es obligación de los honestos denunciarla. Para eso se necesita firmeza, sin titubear.

beltranhaddad@hotmail.com

Beltrán Haddad

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